El Canal de los Dos Mares, ruta en bicicleta por Francia

«Del Atlántico al Mediterráneo»

Dedico este post sobre la ruta del Canal de los Dos Mares a mis amigos Noelia, Pedro y Pachi. Como siempre digo, el viaje en bicicleta por el sur de Francia es uno de los mejores que recuerdo. ¡Inolvidable!. ¡Espero que disfrutéis del post!. ¡Un beso! – Virginia

La ruta del Canal de los Dos Mares es una de las más conocidas para hacer en bicicleta en Francia. Son alrededor de 500 km a lo largo del Canal lateral del Garona y del Canal de Midi, desde Burdeos hasta cerca de Montpellier.

Habíamos leído que no tiene gran dificultad y que, a buen ritmo, en unos 10 días se podía completar. Así que un grupo de amigos amantes de la bicicleta planeamos hacerla en Agosto de 2013.

He viajado mucho y vivido todo tipo de experiencias y tengo que decir que este viaje es uno de los mejores que recuerdo. La razón principal creo que es porque resultó ser un conjunto de muchas cosas: turismo cultural (en la ruta se conocen desde grandes ciudades hasta pequeños pueblos preciosos), deporte, una excelente gastronomía y una gran variedad de experiencias, acabando el trayecto en una de las zonas costeras más atractivas del Mediterráneo. Además, lo cierto es que me sentí muy orgullosa de mi misma por ser capaz de llegar hasta el final…¡cosa que no tenía tan clara antes de ir!. En fin, ¡una aventura inolvidable y gratificante de la que guardo un recuerdo increíble!.

Ruta del canal de los Dos Mares

Con todo el equipaje y las bicis preparados, salimos de Madrid en coche el 14 de Agosto. Éramos 7 personas y el viaje prometía. En mi caso estaba bastante expectante…aunque la bicicleta siempre me ha gustado es cierto que no la practicaba mucho…en el gimnasio y poco más. De hecho, ¡me la había comprado para el viaje apenas unos días antes!. Estaba sin estrenar…literalmente. Aunque no me encontraba en mala forma, ya había dejado dicho que si me veía muy mal, lo dejaba, cogía un tren y me volvía…¡al fin y al cabo estábamos cerca de España!.

Llegamos a Burdeos ya cuando anochecía. El alojamiento, que se encontraba a 10 km de la ciudad, estaba bastante bien. Era el Hotel D’Arcins. Nos acostamos temprano, ya que al día siguiente tocaba madrugar para el primer día de ruta.

Primer día: Burdeos – Sauveterre-de-Guyenne

Al día siguiente y, tras disfrutar del magnífico desayuno del hotel, nos dispusimos a preparar las bicicletas. El viaje era exigente porque llevábamos todo en las alforjas, por lo que evidentemente, ya nos habíamos preocupado de solo incluir de equipaje lo absolutamente necesario.

Mi bicicleta:)

Nuestras bicis preparadas:)

Así comenzamos el primer día de ruta. El trayecto eran unos 50 km. Durante esta primera jornada fue todo bastante llano. Hicimos algunas paradas y pudimos observar ya algunos de los paisajes más hermosos y típicos de esta parte de Francia. ¡Aquí os dejamos algunas fotos!.

Llegamos hacia el mediodía a Sauveterre-de-Guyenne, el pueblo donde teníamos el alojamiento para esa segunda noche. Lo primero que hicimos fue comer…¡estábamos muertos de hambre!:).

Tras recargar fuerzas nos dirigimos a la casa rural que teníamos alquilada. Era el Moulin de Saint Léger. En fin, ¡espectacular!. Todos los alojamientos del viaje fueron muy buenos pero lo cierto es que éste fue uno de los mejores. Con una finca enorme y un jardín muy amplio, el sitio fue perfecto para descansar tras esta primera jornada:).

Nuestro alojamiento en Sauveterre-de-Guyenne

La atención fue estupenda y por supuesto es un sitio que recomendamos totalmente.

Segundo día: Sauveterre-de-Guyenne – Tonneins

El segundo día nos levantamos con algo de dolor de trasero (lo normal), pero relativamente bien en general para afrontar la ruta. Tras el magnífico desayuno del hotel, comenzamos a pedalear. ¡Teníamos 63 km por delante y había que empezar con fuerzas!.

Esta segunda jornada ya resultó más dura que la anterior. Fue más larga y además algo más exigente. ¡Aquí os dejamos algunas fotos!.

Al igual que la jornada anterior, gran parte del trayecto era por pista forestal, paralelo al canal. Llegamos a Tonneins cansados, era ya avanzada la tarde. El alojamiento que habíamos cogido era el Hotel des Fleurs. Tras dejar las cosas nos dimos una vuelta por la población, que no es muy grande.

Tercer día: Tonneins – Agen

La tercera jornada (40 km, algo más corta que las anteriores) transcurrió parecida. La mayoría del trayecto fue paralelo al canal. La verdad es que los paisajes de esta zona de Francia son preciosos. Aquí os dejamos algunas fotos.

A mediodía llegamos a Agen. Habíamos oído hablar bien de esta ciudad, así que teníamos bastantes ganas de conocerla. No nos defraudó.

El hotel estaba además bastante bien, muy céntrico. Era el Appart’City.

Cuarto día: Agen – Moissac

Desde Agen nuestro siguiente punto de parada sería Moissac. La jornada era de nuevo de 40 km. La verdad es que ya llevábamos varios días de viaje y estábamos habituados al ritmo. El tiempo, como todos los días anteriores, fue otra vez fabuloso.

El hotel de Moissac estaba muy bien. Era el L’Armateur. ¡Pudimos darnos un baño en la piscina después de comer y fue estupendo!. No hay cosa mejor que relajarse en el agua después de un día duro de deporte.

Tras el baño fuimos a dar una vuelta. La verdad es que Moissac tiene puntos sumamente agradables.

Quinto día: Moissac – Toulouse

La quinta jornada recordamos que es durante la que nos llovió. Habíamos tenido super buen tiempo hasta el momento pero como siempre…¡¡llega un día que se chafa!!. No tenemos fotos precisamente de aquella parte por las malas condiciones climatológicas que padecimos. Además fue de las etapas más largas (63 km). ¡Es difícil a veces ir con la bicicleta mientras llueve tanto!. Aquel día terminamos en Toulouse, una ciudad que ya conocíamos y que nos encanta. Tenéis toda la info sobre la visita en este enlace. 

Sexto día: Toulouse – Renneville

La sexta etapa volvió a ser algo más corta (40 km). También tuvimos de nuevo buen tiempo. En el trayecto nos paramos en una terraza flotante a tomar algo…¡fue genial!. Es normal encontrar este tipo de sitios a lo largo del canal.

Llegamos a Renneville a la hora de comer. Como os hemos dicho anteriormente la verdad es que todos los alojamientos del viaje estuvieron muy muy bien, pero es cierto que el de Renneville lo recordamos especialmente bueno. Era el Chambre et Table d’Hôtes Le Souleilla.

¡Aquí os dejamos algunas fotos!.

Comimos fenomenal y la verdad que la estancia fue sumamente agradable.

Séptimo día:  Renneville – Carcassonne

Tras una semana de viaje ya nos íbamos acercando a la meta. La séptima jornada fue otra de las largas (65 km). Terminamos en Carcassonne, uno de los puntos más famosos de esta parte de Francia. En este enlace tenéis información sobre ella.

Octavo día: Carcassonne – Sallèles d’Aude

La penúltima jornada fueron 53 km. ¡Estábamos ya ansiosos por alcanzar el final de la ruta del Canal de los Dos Mares!.

Una vez más el alojamiento elegido fue espectacular…en este caso era un hotel rural con varias habitaciones en Sallèles d’Aude. El propietario, encantador, era un gran aficionado a los coches, había trabajado en la Renault algún tiempo. En su garaje tenía todo tipo de vehículos, ¡nos estuvo explicando muchas cosas e incluso dimos una vuelta en alguno de ellos!:). Un sitio realmente curioso aquel.

Noveno día: Sallèles d’Aude – Gruissan

¡Y con todos los km hechos a la espalda por fin llegamos al último día de la ruta del Canal de los Dos Mares!. La etapa eran 50 km y terminaría en Gruissan. ¡Qué ganas teníamos de poder ver el Mediterráneo!:). En el camino paramos en Narbona, un punto muy conocido en esta zona. ¡Habíamos pasado por allí en el Interrail algunos años antes también!.

La llegada a Gruissan fue increíble. ¡La verdad es que es super gratificante ponerse retos deportivos y cumplirlos!:). ¡Me sentí totalmente realizada!. Aquella tarde nos dimos una vuelta y tomamos algo en la playa. ¡Qué gusto nos dio acabar en el mar!.

Al día siguiente dimos una última vuelta en bici por allí. Después cogimos el tren que nos llevaría de vuelta a Burdeos.

Así terminó nuestro recorrido en bicicleta por esta zona de Francia. Como os he comentado al principio, este viaje es uno de los mejores que recuerdo y, por supuesto, recomiendo totalmente la ruta. No hay que ser experto para poder hacerlo…¡ya habéis leído mi experiencia!. La mayoría de las etapas son llanas y transcurren paralelas al canal. Me he emocionado recordando aquellos días de Agosto de 2013…¡ojalá algún día pueda volver a hacer otra ruta en bici por Europa!:).

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Marsella, punto clave en la Costa Azul

«Un puerto comercial de gran importancia»

Marsella es una ciudad portuaria del sur de Francia, capital del departamento de Bocas del Ródano y de la región de Provenza-Alpes-Costa Azul. Es la segunda ciudad más poblada del país después de París y la tercera en extensión, tras París y Lyon. Constituye el puerto comercial más importante de Francia y del Mediterráneo, tercero en entidad de Europa tras Rotterdam y Amberes. Es un centro de gran actividad industrial especializado en la petroquímica y el refino de petróleo, construcción naval e industrias diversas. Representa también un nudo de comunicaciones en el que confluyen las rutas entre París, Italia, Suiza y España. Marsella es sede de una Archidiócesis y centro universitario de primer orden establecido en 1409.

Esta ciudad fue fundada hace 2.600 años por los griegos. Siempre ha tenido fama de conflictiva, sin embargo, en los últimos tiempos ha sabido transformarse en un destino perfecto para los viajeros que buscan la parte cultural y relajarse en sus idílicas calas. Ello ha sido posible sobre todo gracias al carácter de la gente y los indiscutibles atractivos con que cuenta esta histórica ciudad francesa. 

¿Qué ver en Marsella?

Conocemos Marsella muy por encima. Estuvimos allí en Junio de 2011 en una visita muy fugaz y no nos dio tiempo a ver mucho. Por tanto, es un punto que tenemos marcado en el mapa claramente para volver.

A continuación os enumeramos los principales puntos de interés que no debéis dejar de conocer en vuestro recorrido por esta emblemática ciudad francesa.

El Puerto Viejo (Vieux Port)

Es sin duda el lugar más importante de Marsella. Antiguo motor económico de la ciudad y uno de los puertos más importantes del Mediterráneo desde la época griega, visitarlo es un auténtico placer. En la actualidad, este pintoresco lugar que se utiliza como puerto deportivo, se ha convertido en uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. Ello es debido a puntos como los antiguos talleres y el Faro de Santa María, además del precioso Ayuntamiento (Mairie de Marseille).

El Viejo Puerto de Marsella

Cenamos allí la primera noche que estuvimos en Marsella y fue estupendo. Hay todo tipo de sitios y para todos los bolsillos:). 

Calle de restaurantes cercana al Puerto Viejo

Le Panier

Le Panier, la parte más antigua de la ciudad y antiguo barrio de pescadores e inmigrantes, es otro de los puntos que no os podéis perder en Marsella. En un paseo por sus calles estrechas y pequeñas plazas, podréis observar los preciosos edificios de estilo provenzal.

El centro de Marsella posee un aire decadente, con fachadas de colores y ropa tendida en sus balcones, con numerosos grafitis y muestras de arte urbano de calidad. Aunque turística, esta parte ha conseguido mantenerse en el tiempo conservando gran parte de su autenticidad. 

Calle en Le Panier

La Catedral de la Major 

La Catedral de la Major, denominada Catedral de Sainte-Marie-Majeure, construida en la segunda mitad del siglo XIX y que evoca al Oriente por su estilo románico-bizantino, es uno de los edificios que visitar en Marsella más imprescindibles.

Esta iglesia única en su género en Francia y con vistas al mar, destaca por la piedra caliza de colores blancos y verdes de su fachada, así como por una bonita decoración interior en mármol y pórfido con elaborados mosaicos.

Catedral de la Major de Marsella

Fuerte Saint Jean

El Fuerte Saint Jean, situado en la entrada del Puerto Viejo y con una importante historia detrás, es otro de los lugares que ver en Marsella. Este fuerte, rodeado por un foso y construido entre 1668 y 1671 por orden de Luis XIV, mantiene la estructura de una antigua comandancia de las Hospitalarias de San Juan de Jerusalén del siglo XII y una gran torre cuadrada construida por el rey René entre 1447 y 1453. Posteriormente se añadió la torre circular del Fanal que permitía divisar cualquier navío que se acercase a menos de 20 kilómetros del puerto.

Fort Saint Jean

Boulevard Longchamp

Otra de las mejores cosas que hacer en Marsella es dar un paseo por el Boulevard Longchamp que se caracteriza por sus lujosos edificios del siglo XIX, hasta llegar al impresionante palacio Longchamp.

Construido en 1869 para celebrar la inauguración de una infraestructura que solucionaba los problemas de escasez de agua de la ciudad, este palacio impresiona por su imponente aspecto y su precioso parque. En los dos principales edificios que forman el palacio, unidos por una elegante columnata semicircular, se encuentran dos de los museos más importantes de la ciudad: el de Bellas Artes y el de Historia Natural. Ambos tienen la entrada incluida si se obtiene la tarjeta turística Marseille City Pass.

Palacio Longchamp

Basílica de Notre Dame de la Garde

La Basílica de Nuestra Señora de la Guarda, popularmente conocida como «la Buena Madre», está situada en un colina a 150 metros sobre el nivel del mar.

Esta iglesia, construida a partir del 1853, destaca por su estilo neo-bizantino. Está recubierta de mármol y pórfido proveniente de Italia y sobre ella se impone una estatua dorada de 11 metros de la Virgen María que corona el campanario. Su interior está adornado de mármoles de franjas blancas y rosadas y elaborados mosaicos​. Sorprende la presencia de exvotos, muchos dedicados por marineros agradecidos y una decoración con maquetas de barcos colgadas de las bóvedas.

Basílica de Notre Dame de la Garde

Abadía de San Víctor

La Abadía de San Víctor, fundada el siglo V, es uno de los edificios más antiguos que visitar en Marsella y uno de los centros religiosos más importantes del catolicismo en el sur de Francia.

Abadía de San Víctor

Aunque la fachada parece un castillo con una muralla y varias torres, merece la pena entrar en su interior de galerías abovedadas. Podréis ver la iglesia y la bonita cripta que conserva unos fantásticos sarcófagos del siglo IV y V e importantes reliquias. Por allí acuden miles de peregrinos durante las fiestas religiosas de la Candelaria, el 2 de febrero.

La Corniche

La Corniche, un paseo de poco más de 4 kilómetros que va desde la playa de los Catalanes hasta la playa Parque du Prado, es otro de los lugares que ver en Marsella.

Además de daros un baño en alguna de estas playas, durante el paseo marítimo disfrutaréis de unas vistas magníficas a las islas de Frioul y al Castillo de If, además de observar varios monumentos interesantes como el de una escultura en forma de pala de hélice, realizada en honor a los repatriados del norte de África.

La Corniche

Castillo de If

Una de las mejores cosas que hacer en Marsella, si el mar está tranquilo, es coger un barco en el Puerto Viejo que os acerque al célebre Castillo de If.

En esta fortaleza del siglo XVI, situada en una pequeña isla de la bahía de Marsella, se inspiró Alejandro Dumas para situar la prisión en el que pasó varios años Edmond Dantès en su famoso libro «El conde de Montecristo».

Castillo de If

Visitas cercanas

Por supuesto desde Marsella hay varios lugares cercanos que no os podéis perder. Uno muy recomendable es el Parque Nacional de Les Calanques, situado a pocos kilómetros de la ciudad, donde podréis bañaros en unas increíbles calas de aguas turquesas escondidas entre acantilados o hacer alguna ruta de senderismo.

Transporte en Marsella

La ciudad de Marsella es bastante grande. Como siempre decimos, recomendamos visitar todo lo que se pueda caminando. Para moverse de todas formas existe un excelente sistema de transporte público. La compañía RTM gestiona los tranvías, los autobuses y el metro. El autobús cuenta con más de 70 líneas y un servicio nocturno hasta la medianoche. El metro, por su parte, recorre todos los puntos de interés.

Marsella cuenta con aeropuerto, situado a 27 km de la ciudad. Es el Aeropuerto de Marsella Provenza, también conocido por el nombre de Aeropuerto de Marsella-Marignane. Se trata del tercer aeropuerto francés por tráfico de pasajeros, por detrás de los de Niza y Lyon, excluyendo en esta clasificación a los de París. El de Marsella es además el segundo por carga de tráfico. 

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Estrasburgo, en el corazón de Alsacia

«Entre Francia y Alemania»

Dedico este post a mi amiga Mariluz, con la que hice aquel maravilloso viaje de Interrail en Abril de 2005. Espero que te guste el post de Estrasburgo…¡qué días tan estupendos aquellos!:). ¡Un beso! – Virginia

Estrasburgo es una ciudad situada cerca del río Rin, en el noreste de Francia, en la zona de Alsacia. Es la capital de la región del Gran Este y la sede formal del Parlamento Europeo, así como del Tribunal Europeo de Derechos Humanos o Corte Europea de Derechos Humanos. Se ubica muy cerca de la frontera con Alemania, por lo que posee una cultura y una arquitectura que mezclan influencias alemanas y francesas.

En Estrasburgo estuvimos en Abril de 2005, en el viaje de Interrail que hicimos por Francia y Bélgica. Guardamos un recuerdo magnífico de nuestro paso por esta ciudad. Constituyó sin duda uno de los puntos fuertes del viaje, siempre nos acordaremos de nuestro paso por allí. ¡Fueron días muy especiales y divertidos!.

Estrasburgo es una de las ciudades más importantes de Francia e incluso de Europa, ya que se la reconoce como una de las capitales europeas, junto con Bruselas y Luxemburgo. Posee sitios muy interesantes y, por supuesto, os recomendamos encarecidamente esta visita.

¿Qué ver en Estrasburgo?

Estrasburgo es una ciudad con un casco histórico de cuento, por las casas que lo forman, así como por la majestuosidad de su Catedral. Al ser sede del Parlamento Europeo, es una urbe con una gran actividad en cuanto a la celebración de congresos y actividades culturales como exposiciones de arte o actuaciones musicales, entre otras. Constituye una gran población que hay que vivir in situ y que se puede conocer en dos o tres días.

Aunque por temperatura la primavera y el verano son las mejores épocas para conocer toda la zona de Alsacia, la Navidad es sin duda el momento más especial…y es que los mercados navideños de los que podréis disfrutar son preciosos. Si os gustan estas cosas, ¡os encantará esta experiencia!.

A continuación os enumeramos los puntos que no os podéis perder paseando por esta maravillosa ciudad.

La Petite France

Es sin duda el punto más bonito de Estrasburgo y una de las cosas imprescindibles que visitar en la ciudad. La Petite France es el barrio más pintoresco del casco antiguo de Estrasburgo. Antiguamente los pescadores, molineros y curtidores de pieles vivían y trabajaban en este barrio construido a ras del agua. Sus magníficas casas con entramados de madera datan de los siglos XVI y XVII. Sus tejados inclinados se abren a los desvanes donde antiguamente se secaban las pieles.

Le Petite France

Pasear por las calles empedradas, sentarse en alguna de sus terrazas con vistas o dar un paseo en barco por los canales, mientras se divisan las casas reflejadas en el agua, son solo algunas de las mejores cosas que hacer en este antiguo barrio de pescadores. Entre todas las construcciones típicas de Alsacia de La Petite France destaca la Maison des Tanneurs, una antigua casa de curtidores convertida en restaurante, que os recomendamos no perderos.

Maison des Tanneurs

La Catredal de Notre Dame

A 10 minutos andando de Le Petit France se encuentra la Catedral de Notre Dame. De estilo gótico, construida a lo largo de cuatro siglos, entre el 1015 y el 1439, fue durante más de dos siglos el edificio más alto del mundo con sus 142 metros, que alcanza su campanario. Además de subir a él para disfrutar de las vistas, os recomendamos observar los detalles y esculturas de la fantástica fachada principal de la catedral y entrar en el interior para ver el púlpito, el órgano y sobre todo, un precioso reloj astronómico.

Fachada de la Catedral de Notre Dame de Estrasburgo

La Plaza de la Catedral

En la Plaza de la Catedral, además de ésta, también hay otros puntos de interés. Uno de ellos es la casa Kammerzell, situada en una esquina. Es el edificio medieval mejor conservado y más bonito de Estrasburgo.
Esta casa de tonos oscuros y de estilo gótico se construyó en 1427. Impresiona por sus numerosas ventanas rodeadas de esculturas sacras y profanas, su planta baja de piedra y el ornamentado entramado de madera de los pisos superiores. Para visitar su interior y ver los frescos del pintor Léo Schnug, hay que comer en su restaurante o hospedarse en el hotel, ambos bastante caros.

Casa Kammerzell

En la Plaza de la Catedral también se encuentra el Palacio Rohan de estilo clásico y que alberga en su interior el Museo de Bellas Artes, el Museo Arqueológico y el Museo de Artes Decorativas.

Pont Couverts y la Presa Vauban

Ponts Couverts o Puentes Cubiertos son un grupo de tres puentes y cuatro torres defensivas, que marcan la entrada al barrio de La Petite France. Estos puentes se construyeron entre 1230 a 1250 sobre el río Ill, un afluente del Rin, como defensa para repeler los ataques de los enemigos. Antaño estaban cubiertos por techos de madera, de ahí viene su nombre. Originariamente había cinco torres, pero una se destruyó durante un incendio en 1869.

Pont Couverts

A pocos metros de estos puentes se encuentra la Presa Vauban, cuya finalidad era defensiva al elevar, en caso de ataque, el nivel del río y dificultar el avance del enemigo mediante inundaciones. En el interior de esta presa de 120 metros se pueden ver diferentes esculturas y disfrutar de las vistas desde su terraza a los Ponts Couverts y al barrio de La Petite France.

Presa Vauban

El Barrio Alemán

El Barrio alemán o Barrio imperial, es el resultado de la ampliación de la ciudad realizada por las autoridades alemanas durante su anexión entre los años 1880 y la Primera Guerra Mundial.

Alemania quería hacer de Estrasburgo una ciudad importante dentro de su imperio y construyó una nueva ciudad llena de edificios oficiales y monumentales, al norte del centro histórico. Entre sus edificios más destacados se encuentran la Biblioteca Nacional y Universitaria de Estrasburgo, el Palais du Rhin, el Palais Universitaire y la estación de tren.

Las grandes plazas de Estrasburgo

La Plaza Kléber, situada en la zona comercial, es la plaza principal y la más grande que visitar en Estrasburgo. En ella destacan la estatua del general Kléber, nacido en la ciudad, y el edificio de Aubette de estilo clásico.

Plaza Kléber

Otra de las plazas más famosas de la ciudad es la Plaza Gutenberg que debe su nombre a Johannes Gutenberg, el inventor de la imprenta moderna. En ella una estatua le recuerda.

Plaza Gutenberg

Para llegar a estas dos plazas os recomendamos coger la Rue du Vieux Marché Aux Poissons, una de las más concurridas de la ciudad. Está llena de tiendas y restaurantes. Es un placer pasear por ella.

Las iglesias de Estrasburgo

Entre las iglesias que ver en Estrasburgo podemos destacar dos en concreto, la de Saint-Pierre-le-Jeune y la de San Pablo.

La iglesia protestante de Saint-Pierre-le-Jeune tiene sus orígenes en 1031 y está situada en el centro histórico. En el interior de esta iglesia de estilo gótico se encuentran varias joyas como frescos del siglo XIV, el claustro con columnas del siglo XI, el palco y sobre todo, los vestigios de una antigua iglesia del siglo VII utilizada, en la actualidad, como cripta.

Iglesia de Saint-Pierre-le-Jeune de Estrasburgo

La iglesia luterana de San Pablo, un imponente edificio de estilo neogótico y declarado monumento histórico de Francia, es otra de las iglesias más impresionantes que ver en Estrasburgo.

Iglesia de San Pablo de Estrasburgo

El Barrio Europeo

Es en el llamado Barrio Europeo donde se concentran la sede de varias instituciones de la Unión Europea como el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa o el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

A pocos metros de estos edificios se encuentra el Parc de l’Orangerie, el parque más antiguo, perfecto para pasear por los senderos llenos de naturaleza y relajarse haciendo un picnic a la orilla de un lago.

Parc de l’Orangerie

En medio del parque se encuentra el palacete Josephine Pavillon de principios del siglo XVII, que sirvió como residencia real de la emperatriz Josephine y como invernadero de naranjos.

Palacete Josephine Pavillon

Una ciudad muy navideña

Si vais a Estrasburgo en Navidad, como hemos dicho no os podéis perder los mercados navideños. Son planes imprescindibles, disfrutaréis de uno de los mejores ambientes y decoraciones navideñas del mundo.

La mayoría de los 11 mercados navideños, repartidos por las plazas más bonitas de la ciudad, abren del 25 de noviembre al 31 de diciembre, incluido el más antiguo de Francia, que se monta en la Plaza de la Catedral.

Además de este mercado del año 1570, merece la pena acercarse al mercado de la Petite France lleno de productos artesanales, el de la Place Broglie con todo tipo de artículos para Navidad y puestos de comida, el de la Place des Meuniers para comprar productos típicos de Alsacia y el de la Plaza Gutemberg, que cada año va dedicado a un país o región.

La Rue du Vieux Marché Aux Poissons se decora con el famoso cartel luminoso de «Strasbourg, Capitale de Noel».

Transporte en Estrasburgo

Como siempre decimos, caminar es la mejor forma de conocer las ciudades y en Estrasburgo es por supuesto lo que también os recomendamos. El centro no es excesivamente grande y se puede llegar fácilmente andando a todos los puntos de interés.

No obstante, por supuesto hay una amplia red de transporte público, que cuenta actualmente con 6 líneas de tranvía y 30 líneas de autobús que comunican toda el área urbana.

Estrasburgo cuenta con un aeropuerto, situado a 12 km del centro de la ciudad.

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Tours, la antigua capital francesa

«A orillas del Loira»

Tours es una ciudad universitaria entre los ríos Cher y Loira en Francia. Estuvimos allí durante nuestro viaje de Interrail, en Abril de 2005.

En los siglos XV y XVI, Tours era la capital de Francia. Ahora es la capital de la región «Centre». Se encuentra al suroeste de París entre Orleans y la costa atlántica. En sus alrededores los reyes y la nobleza construyeron sus castillos rodeados de preciosos parques. Hoy caracterizan el paisaje del conocido valle del Loira.

La verdad es que, aunque hace más de 15 años de aquella visita, la recordamos bastante bien. En Tours estuvimos solamente pasando el día pero lo cierto es que nos gustó bastante. Llegamos en tren, desde Burdeos. Es una ciudad universitaria encantadora, una bella localidad de orígenes galorromanos y posterior centro de peregrinación cristiana. Hoy en día es un lugar dinámico y alegre con mucho ambiente. Desde allí, nos acercamos a ver además el Castillo de Chenonceau, según dicen, uno de los más bellos de los Castillos del Loira.

¿Qué ver en Tours?

Tours no es una ciudad excesivamente masificada por el turismo, como lo pueden ser otras, por lo que podréis disfrutar de paseos relajados por las grandes avenidas y callejuelas. Los ruidos parecen difuminados, apenas hay tráfico y se respiran cierta serenidad y tranquilidad.

No es una ciudad muy grande, uno o dos días son suficientes para conocer lo más importante. A continuación os enumeramos los principales puntos de interés que no os podéis perder.

El casco viejo

Como en otras ciudades francesas, el casco viejo de Tours (Vieux Tours) alberga encantadoras callejuelas y preciosos edificios medievales. Caminar por toda esta zona es la mejor manera de conocer la esencia de este lugar. En la rue Colbert hay varias casas de entramado de madera del siglo XV. También en la rue du Change, rue de la Monnaie, o la rue du Grand Marché. Asimismo encontraréis majestuosos edificios como el Gran Teatro, construido en el siglo XVIII, tras un incendio y remodelado en el siglo XIX, o todos los que rodean la Place Jean Jaurès, en la que destacan el grandioso edificio del Ayuntamiento y del Palacio de Justicia.

La Plaza Plumereau

Pero si hay un punto que resaltar en el casco viejo, es din duda la Plaza Plumereau. Es la más famosa de la ciudad y está rodeada de casas con entramados de madera del siglo XV  «a colombage», todas ellas declaradas monumentos de interés histórico.

Plumereau fue votada como la plaza más bella de Francia por la Guía Lonely Planet. El lugar tiene forma rectangular y en sus bajos encontraréis un montón de comercios y restaurantes que si el tiempo acompaña, tendrán sus terrazas abarrotadas. Su ambiente y animación son por tanto parte de sus atractivos. Sin duda merece la pena que os sentéis allí a tomar algo. ¡Espectacular!.

El Hôtel Goüin

El Hôtel Goüin lleva el nombre de la adinerada familia que lo adquirió en 1738. La increíble mansión fue construida en el siglo XV y su sótano todavía contiene vestigios galorromanos. El edificio llama la atención. Se encuentra en la Rue du Commerce, cerca de la Plaza Plumereau.

La Catedral

La catedral San Gaciano de Tours, dedicada a San Gaciano, el primer obispo de la ciudad, es la sede de la arquidiócesis de Tours y la catedral metropolitana de la provincia eclesiástica de Tours.

Fue construida entre 1170 y 1547. Es un edificio imponente. De estilo gótico, es una de las catedrales más bellas de Francia. Se encuentra situada en la Place de la Catedrale.

El Museo de Bellas Artes

Junto a la catedral se encuentra el antiguo palacio del arzobispo del siglo XVIII que alberga el Museo de Bellas Artes de Tours. En él podréis admirar colecciones de pinturas de Monet, Delacroix o Rembrandt, esculturas, decoración de antiguos castillos y abadías, además de todo tipo de obras de arte que van desde la Edad Media hasta el siglo XX. En el jardín delantero llama la atención un enorme cedro del Líbano, que según cuentan, tiene más de 200 años.

La Torre de Carlomagno y la Torre del Reloj

El Santuario de San Martín de Tours fue una importante abadía de origen carolingio que databa del año 482 y un importantísimo centro de peregrinación. En el año 853, las tropas normandas incendiaron Tours y la iglesia sufrió grandes daños. Tras éste muchos fueron los incendios que la asolaron a lo largo de su historia. También la revolución francesa hizo su parte y del templo primitivo solo quedan dos torreones románicos: la Torre Carlomagno y la Torre del Reloj.

La Basílica de San Martín de Tours

La nueva Basílica de San Martín, se encuentra justo a lado de las torres y se construyó tras encontrarse los restos del sepulcro en 1885. Es de estilo neo románico-bizantino, tiene gruesas columnas de granito y una gran cúpula que le da luz, sobre la cual, por la parte exterior, hay una estatua del santo. En la cripta se ha hecho una reconstrucción de la tumba de San Martín, antiguo obispo de Tours.

El Castillo de Tours

Junto al río Loira, se encuentra el Chateau de Tours. Sus orígenes datan del siglo XI, con grandes modificaciones entre el XIII y el XV. Se encontraba adosado a la muralla romana y estaba formado por cuatro torres cilíndricas con matacanes. De esta construcción queda la Torre de Guise y el Logis de los Gobernadores con otra torre adosada. Está rodeado de jardines y en el interior se encuentra el Museo de la Historia de Turaine. En el Logis des Gouverneurs se encuentra el Atelier Historie de Tours, en el que se explica la historia de la ciudad a través de maquetas y planos.

El Centro de Creación Contemporánea Olivier Debré (CCCOD)

El CCCOD es un espacio de exposiciones y centro de arte contemporáneo, situado en la Place François I, en el casco histórico de Tours. Su estilizado diseño es obra de Francisco y Manuel Aires Mateus, un estudio portugués de arquitectura. Debido a que no cuenta con una colección permanente, es más un lugar de experimentación artística contemporánea, donde se organizan en torno a 3 o 4 exposiciones temporales cada año. Muy recomendable si sois aficionados a este tipo de arte.

La Rue Nationale

La calle comercial por excelencia en Tours es la rue Nationale, en ella encontraréis un montón de comercios. Sin duda, es el lugar para las compras. Por el centro pasa el tranvía, que se inauguró en el 2013. Consta de 29 estaciones y transporta 54.000 viajeros al día.

El Puente Wilson

Continuando por la Rue Nationale hasta el final, está el puente Wilson, construido en 1765. Es el más antiguo de la ciudad, pero tuvo que ser reconstruido en 1978, ya que parte de él se desplomó. Tiene 15 arcos y una longitud de 434 metros sobre el río Loira.

El puente debe su nombre actual al presidente norteamericano Woodrow Wilson, para honrar la participación de su país en la I Guerra Mundial. Adquirió esta denominación tras su reconstrucción.

Cerca del puente, se encuentra el Museo Compagnonnage, que se sitúa en el interior de la Iglesia de Saint Julien. En él podréis observar obras maestras, herramientas, recuerdos y archivos de los «Compagnons du Tour de France» (institución de aprendices de oficios).

Planes imprescindibles

Tours ofrece planes muy recomendables que no podéis dejar de hacer, como los siguientes:

  • Disfrutar de las vistas de la ciudad desde la Torre de Carlomagno
  • Ir a la Guinguette a orillas del río Loira que ofrece una atmósfera única y un programa cultural muy variado
  • Dar un paseo en las tradicionales embarcaciones de madera con fondo plano (con capacidad para 12 o 30 personas) por el río Loira. Es una excursión muy agradable. Se cogen en Place Anatole France
  • Recorrer la ruta en bici La Loire à Vélo para ver el Valle del Loira de un modo diferente

¿Dónde comer en Tours?

La gastronomía francesa es sin duda un punto fuerte en cualquier lugar del país, pero es cierto que Tours ofrece algunas especialidades que no podéis dejar de probar, como son las siguientes:

  • Nougat de Tours, la especialidad de repostería de la ciudad
  • Vinos rosados, blancos o tintos del Valle del Loira
  • Los rillettes de Tours y los rillons, las especialidades locales de cerdo
  • Fouées tourangelles, rollos de pan rellenos de rillettes…o cualquier otra cosa
  • Queso de cabra especial Sainte-maure de Touraine

Veréis que por toda la ciudad hay multitud de sitios atrayentes para comer, y para todos los bolsillos. Os recomendamos no obstante los siguientes lugares:

  • Casse Cailloux. Es un establecimiento situado bastante cerca de la estación de tren. Su especialidad es la cocina francesa contemporánea
  • QG. Ofrece comida inspirada en la cocina «neo-bistro», elaborada con productos frescos y de temporada de proveedores locales. Se encuentra en la Place du Grand Marché
  • Le bouchon tourangeau. Situado en el 21 de la Rue de Comerce, es de cocina tradicional. Es recomendable reservar si vais en temporada alta

Visitas cercanas

Tours es el punto perfecto para ir a visitar los famosos Castillos del Loira. Hay bastantes, más de 20, por lo que si no disponéis de mucho tiempo, tendréis que elegir cuál o cuales ver, así fue nuestro caso. Como hemos comentado al principio de este post, nosotras vimos el de Chenonceau, uno de los más conocidos. En este enlace tenéis información sobre él.

Transporte en Tours

La ciudad de Tours no es muy grande, se puede recorrer fácilmente a pie y es lo que recomendamos. En nuestro caso llegamos y nos fuimos en tren, ya que estábamos de Interrail.

Tours cuenta con un aeropuerto, el Aeropuerto de Tours Val de Loire. Está en el departamento francés de Indre-et-Loire, a 6 km al noreste de la ciudad.

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El Castillo de Chenonceau

«El Castillo de las Damas»

El Castillo de Chenonceau fue el único que visitamos en el Valle del Loira. Teníamos claro que queríamos conocer alguno, pero no nos daba tiempo a mucho más durante aquel viaje de Interrail de Abril de 2005. Así es que, en la oficina de turismo de Tours, nos informamos y nos dijeron que éste era uno de los más bonitos.

Aquel día nos levantamos temprano. Cogimos el tren desde Tours para llegar, se tarda unos 50 min. Todavía a día de hoy recordamos la llegada a Chenonceau…la majestuosidad y grandeza del entorno. ¡Espectacular!. No paramos de hacer fotos. En aquella época además no habíamos visto todavía monumentos de este tipo. Localizado sobre el río Cher, nos pareció el típico castillo de cuento de princesas y hadas.

Desde su delicada silueta inmaculada hasta su decoración interior,  Chenonceau encarna toda la gracia femenina. De hecho, se le conoce como «El Castillo de las Damas» por las diferentes mujeres a las que conquistó. Esta obra maestra renacentista, con sus colecciones de arte de valor incalculable, sus estancias perfectamente conservadas y sus floridos jardines, os hará viajar en el tiempo, sintiendo que os encontráis en un entorno mágico.

El exterior

El Castillo de Chenonceau, obra maestra del Renacimiento, fascina por la deslumbrante blancura de sus paredes y las sensuales curvas de sus torrecillas. Se caracteriza por un estilo elegante y femenino que revela la influencia de las grandes damas de la historia en su arquitectura.

El torreón y el pozo son los únicos vestigios de sus orígenes medievales, que fueron destruidos durante el s. XVI por Thomas Bohier, entonces secretario general de finanzas del rey Francisco I.  Bohier colocó las primeras piedras del actual edificio sobre los pilares de un antiguo molino fortificado elevando el castillo sobre el río.

El cuerpo principal, cuadrado, tiene algo de particular para la época: las estancias están dispuestas a ambos lados de un vestíbulo central, comunicadas por una escalera recta directamente inspirada de los palacios venecianos. La originalidad de esta disposición encuentra continuidad en la galería de dos plantas que Catalina de Medici mandó construir sobre el puente que franquea el río Cher.

El interior

Los interiores del Castillo de Chenonceau se caracterizan por la fastuosidad de la época y, de una estancia a otra, asombran con la riqueza de su mobiliario y sus decoraciones.

Las salas están tan bien arregladas que, a veces, parece que el tiempo se hubiera detenido. El dormitorio de Luisa de Lorena llama especialmente la atención: la decoración sepulcral se debe al duelo de la mujer de Enrique III, que vivió aquí sus últimos años, retirada en esta estancia de negras paredes y repleta de atributos mortuorios.

Al recorrer la majestuosa Galería de Medici no cuesta imaginarse el vuelo de los vestidos arremolinándose en el suelo de cuadros bicolores durante las grandes fiestas de la corte.

Las cocinas, instaladas en los pilares del puente, presentan un gran realismo…uno casi puede sentir el olor de las marmitas inundándolo todo: el comedor, la carnicería, la despensa y la cocina, donde encontraremos muchos objetos de época. La puesta en escena de cada una de estas estancias es uno de los puntos fuertes de la visita. Todo en el castillo y sus dominios cultiva el arte del detalle y del refinamiento.

Los parques y jardines

El parque y sus jardines están perfectamente diseñados: el laberinto circular, los rosales trepadores del Jardín de Diana de Poitiers o los parterres de flores del Jardín de Catalina de Medici son una muestra de la tradición jardinista francesa.

Los caminos de naranjos, los arbustos y la infinidad de flores invitan a deambular, especialmente de noche cuando se organizan paseos al ritmo de una música suave. Junto a estos fantásticos jardines, se puede visitar una colección de carruajes de finales del s. XVIII y principios del s. XIX en la «Galerie des Attelages». Por su parte la «Galerie des Dômes» conserva los recuerdos del Hospital Militar instalado en Chenonceau durante la Primera Guerra Mundial.

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Avignon, el corazón de la Provenza

«La ciudad de los Papas»

Avignon es una ciudad y comuna francesa, capital del departamento de Vaucluse, en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul. Está situada en el margen izquierdo del río Ródano, a unos 653 km al sureste de París.

Esta ciudad fue sede papal de 1309 a 1377 y esta circunstancia la convirtió en la más poderosa de Europa. Ello generó un rico patrimonio arquitectónico y cultural que ha permanecido en buen estado hasta el día de hoy.

La Provenza es famosa por sus diversos paisajes, desde los Alpes en el sur y los valles de Camarga hasta los ondulados viñedos, los olivares, los bosques de pino y los campos de lavanda. Como parte de su atractivo se encuentra Avignon. Estuvimos allí en nuestro viaje de Interrail hace ya muchos años…y aunque solamente pasamos algunas horas, nos pareció un punto interesante que sin duda no deberíais dejar de visitar si os encontráis por esta parte del país. 

¿Qué ver en Avignon?

Aunque Avignon no es excesivamente grande, cuenta con varios lugares interesantes que visitar. Uno o dos días son suficientes para conocer lo más representativo de esta ciudad, que constituye sin duda el corazón de la Provenza francesa. A continuación os enumeramos aquellos puntos que no os podéis perder.  

El Palacio Papal

Es sin duda el punto más importante y una de las razones por las que es conocida esta pequeña ciudad francesa. El Palacio Papal es considerado uno de los edificios de estilo gótico más grandes e importantes de Europa.

Construido entre 1335 y 1352 por el papa Benedicto XII y su sucesor Clemente VI, este imponente palacio forma parte de los 10 monumentos más visitados de Francia. Muestra todo el esplendor que adquirió la ciudad durante la Edad Media, cuando se trasladó la sede papal desde Roma y se convirtió en la capital de la cristiandad.

Tanto el exterior, como el interior, este último albergando salas llenas de frescos impresionantes, os sorprenderán.

Palacio Papal de Avignon

La Catedral de Avignon

Llamada Catedral de Notre-Dame-des-Doms, está situada junto al Palacio de los Papas en la magnífica Place du Palais. Es otro de los lugares que no os podéis perder en Avignon. 

Construida en el siglo XII en estilo románico, esta catedral impresiona a primera vista por la escultura de plomo dorada de 6 metros de la Virgen que corona una de las torres y por el conjunto del edificio. Tiene además algunos detalles impresionantes, como el pórtico de entrada, el precioso mausoleo del papa Juan XXII, la capilla de la Resurrección, el órgano del siglo XVII y el coro tallado en madera.

Catedral de Avignon

La Plaza del Reloj

La Plaza del Reloj o Place de l’Horloge, situada en el corazón del centro histórico, es una de las plazas más bonitas de Avignon. En la actualidad representa uno de los rincones con más ambiente de la ciudad, donde los locales y turistas se sientan en las terrazas de los cafés y restaurantes para tomar algo y disfrutar del ajetreo diario.

Entre los edificios más destacados de la plaza están el Teatro de la Ópera y el Ayuntamiento, ambos del siglo XIX. En este último se conserva un torreón del siglo XIV donde se puede ver el famoso reloj que da nombre a la plaza. 

Plaza del Reloj en Avignon

El Puente de Avignon

También llamado Pont St-Bénézet, está situado sobre el Ródano. Este puente medieval construido entre 1171 y 1185 era utilizado por los peregrinos y comerciantes de camino hacia España o Italia, siempre que las guerras y conflictos armados lo permitieran. Solo permanecen en pie cuatro de los veintidós arcos que tuvo.

El puente también es famoso por la canción popular francesa «Sur le pont d’Avignon», además de por tener en uno de los arcos, la capilla de San Nicolás o de San Bénezet.

Puente de Avignon

Petit Palais

El Petit Palais, declarado Patrimonio de la Humanidad junto con el Palacio Papal, la catedral, el puente y las murallas, es otro de los lugares importantes que ver en Avignon.

Este palacio renacentista fue residencia de diferentes cardenales y obispos durante siglos. En la actualidad es un museo y galería de arte que contiene una valiosa colección de pinturas y esculturas renacentistas de grandes maestros italianos y franceses entre las que destaca «La Virgen y el niño» de Botticelli.

Petit Palais de Avignon

La Rue de Teinturiers

Sin duda la pintoresca calle adoquinada Rue des Teinturiers es uno de los puntos fuertes de Avignon. Rodeada de antiguas casas de piedra, pasear por ella es un auténtico placer para el viajero.

La historia de esta calle es larga. Debe su nombre al trabajo de teñido de la seda y lavado que se realizaba en este lugar entre los siglos XIV y XIX, aprovechando el paso del pequeño canal de la Sorgue. En la actualidad todavía se pueden ver los restos de cuatro molinos de ruedas y algunas de las casa más antiguas de la ciudad como la Maison du IV de Chiffre.

Rue de Teinturiers, en Avignon

Las murallas de Avignon

Avignon cuenta con unas importantes murallas que rodean toda la ciudad. Datan de la época romana y se fueron ampliando durante la Edad Media.

Presentan tan buen estado de conservación que se encuentran entre los mejores ejemplos de fortificaciones medievales de Europa. En la actualidad se pueden ver hasta 36 torres cuadradas y 3 semicirculares, entre las más famosas están la Tour des Chiens y la Tour du Chatelet, además de tres puertas del siglo XIV.

Las murallas de Avignon

La Basílica de San Pedro

La Basílica de San Pedro de estilo gótico y construida entre 1358 y 1524, es un monumento histórico, que tiene el título de basílica menor. Es una iglesia imponente. La fachada está enmarcada por dos torres y sus trabajadas puertas de madera. En el interior se encuentran hasta seis capillas.

Cerca de esta basílica está el mercado central. Posee un jardín vertical en una de las fachadas y un interior lleno de puestos de productos franceses de buena calidad.

Fachada de la entrada de la Basílica de San Pedro, en Avignon

Otros puntos de interés en Avignon

Además de lo comentado anteriormente, que son los puntos principales e imprescindibles, Avignon cuenta con otras atracciones, como son las siguientes:

  • Jardines des Doms. Es un parque situado en la parte más alta de la ciudad. Es perfecto para descansar, relajarse y disfrutar de unas bonitas vistas
  • Museo Calvet. Situado en un bonito palacio del siglo XVIII, este Museo Arqueológico y de Bellas Artes está entre los más importantes de Francia. Los amantes de estas ciencias son los que sin duda más disfrutarán allí
  • Isla de la Barthelasse. Constituye la isla fluvial más grande de Europa y es estupenda para dar un paseo en bicicleta por ejemplo
  • Iglesia Saint Didier. Es uno de los templos góticos más antiguos y bonitos de la ciudad. Sin duda merece una visita

Visitas cercanas

Desde Avignon se pueden conocer otros sitios muy interesantes. Aunque nosotras no pudimos verlo, un lugar que muchos recomiendan es Aix-en-Provence. Es la ciudad natal del pintor posimpresionista Paul Cézanne. Ya solamente por ese dato está claro que merece una visita. ¡En nuestro caso la dejamos para la próxima vez que vayamos por esta zona!.

Transporte en Avignon

Avignon no es una ciudad grande, la parte de atracciones turísticas se puede recorrer fácilmente caminando y, por supuesto, es lo que recomendamos.

En nuestro caso llegamos y nos fuimos en tren. Por supuesto si disponéis de coche, ello os permitirá desplazaros con facilidad a otros puntos de interés en los alrededores, ya que es una buena base para hacer excursiones por la Costa Azul y la Provenza, dos de las zonas más visitadas del sur de Francia. 

Los aeropuertos más cercanos son los de Marsella y Montpellier. 

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Lyon, capital gastronómica de Francia

«La ciudad de Saint-Exupéry»

Lyon, en el centro-este de Francia, es la tercera ciudad más poblada del país, tras París y Marsella. Estuvimos allí hace muchos años, en nuestro viaje de Interrail en Abril de 2005.

Apenas pasamos una tarde y no nos dio tiempo a ver mucho. Recordamos que desde el albergue teníamos una bonita panorámica de toda la ciudad. Otra de las cosas que nos llamó la atención (que tampoco es muy común), es que está atravesada por dos ríos: el Ródano y el Saona.

Nos quedamos con ganas de ver más de lo que pudimos conocer, pero el tiempo que teníamos era el que era. Hacía un sol increíble y bastante calor. Había mucha animación y ambiente. Por supuesto, aparte de ser una de las ciudades más importantes de Francia, es también conocida como «la capital gastronómica» de este país, así que siendo así está claro que ya solo por eso merece una visita. Además, siempre será recordada por ser el lugar de nacimiento de Antoine Saint-Exupéry, el autor de la emblemática obra «El Principito».

¿Qué ver en Lyon?

Dos o tres días son suficientes para conocer lo más representativo de Lyon. Os contamos a continuación los principales puntos de interés.

La Basílica Notre-Dame de Fourvière

Es una basílica menor de culto católico. Fue construida con fondos privados entre 1872 y 1896 en una colina que domina la ciudad como marca del triunfo de los valores cristianos sobre los socialistas de la comuna de Lyon de 1870. En ella se puede observar una mezcla de elementos de la arquitectura románica y bizantina. Para verla lo mejor es subir en funicular. Desde allí además disfrutaréis de unas vistas preciosas de toda la ciudad. 

Basílica Notre-Dame de Fourvière, en Lyon

El Vieux Lyon

Como en toda ciudad, en Lyon también existe la parte vieja, el «Vieux Lyon». Es renacentista y medieval. Ni qué decir tiene que es un imprescindible pasear por ella, descubriendo de primera mano cada rincón. El casco viejo se divide en tres partes: Saint-Georges, Saint-Jean y Saint-Paul. En general recuerda bastante al centro de otras ciudades francesas. En esta parte podréis además contemplar los famosos traboules, uno de los elementos urbanísticos más curiosos de Lyon. Son patios interiores que permiten el acceso entre calles y que en muchos casos están decorados en estilo renacentista. Hay más de 500 en la ciudad, la mitad de ellos en el Vieux Lyon. En las oficinas de turismo podéis conseguir un mapa con las ubicaciones de los más importantes, como el de la Tour Rose, en el nº16 de Rue du Bœuf, o el del Hôtel Bullioud, en el 5 de Rue Juiverie.

Terraza en el Vieux Lyon

La Place des Terreaux

La Place des Terreaux es una plaza situada en el distrito I de Lyon, en la Presqu’île, entre el Ródano y el Saona, a los pies de la colina de la Croix-Rousse. Es muy amplia y en ella se encuentran algunos de los edificios más importantes de la ciudad, como el Ayuntamiento o el Museo de Bellas Artes. En el centro se encuentra una bella fuente diseñada por Bartholdi, el también creador de la Estatua de la Libertad.

Place des Terreaux, en Lyon

La Catedral 

Es llamada Catedral de San Juan Bautista de Lyon o simplemente Catedral de Lyon. Construida entre 1180 y 1480, mezcla el estilo Románico con el Gótico. Cuenta con un reloj astronómico del siglo XIV. Ha sido escenario de importantes eventos políticos y religiosos. 

Catedral de Lyon

La Plaza de Bellecour

La Plaza de Bellecour está situada en el centro de la ciudad. Es una de las plazas de forma rectangular más grandes de Europa (310 m por 200 m), siendo la más grande de uso peatonal. Está situada entre los ríos Ródano y Saona en el segundo distrito de Lyon, en lo que se conoce como la Presqu’île. De ella parten las mayores calles comerciales de la ciudad, República y Víctor Hugo. 

La Plaza de Bellecour, en Lyon

El jardín de la Grande Côte

Es un parque de difícil acceso, pero merece la pena. Para llegar debemos subir por la calle peatonal Montée de la Grande-Côte. Es bastante empinada pero se puede disfrutar de preciosas casas de colores. Una vez en el jardín, si nos giramos, podremos observar las vistas de esta maravillosa ciudad. Son de las mejores en Lyon.

El jardín de la Grande Côte, en Lyon

La Ópera

La Ópera de Lyon es también conocida como Ópera Nouvel. Entre 1985 y 1993 el arquitecto Jean Nouvel realizó el rediseño del edificio original de la ópera inaugurado en 1831 y concebido por Jacques-Germain Soufflot, creador del Panthéon de París.

De estilo italiano con forma de herradura y seis líneas de palcos en cascada tiene capacidad para 1200 espectadores. Llama mucho la atención en su fachada la combinación de lo antiguo y lo moderno. 

La Ópera de Lyon

El Parque de la Tête d’Or

Este parque es uno de los más grandes de Francia y uno de los más bonitos de Lyon. Incluye un jardín botánico, un velódromo, un lago (el cual se puede navegar en los meses más calurosos) y un zoo, entre otros muchos puntos de interés. Dispone de 117 hectáreas y cuenta con ocho entradas. Es un lugar ideal para dar un paseo o descansar. Un auténtico imprescindible en vuestra visita por esta ciudad. 

El Parque de la Tête d’Or, en Lyon

Los teatros romanos

Lyon (Lugdunum) fue fundada en tiempos romanos sobre la colina de Fourvière. Llegó a ser una ciudad muy importante al ser la capital de la Galia romana.

Los vestigios más importantes de aquella época son los teatros romanos, un conjunto arqueológico galorromano que comprende joyas como el Teatro Antiguo de Lyon (15 a.C.), con capacidad para 10.000 personas, y el Odeón (s. I). Ambos son de acceso libre. Junto a las ruinas se puede visitar el moderno Lugdunum Musée, con información sobre la historia del Lyon romano.

El teatro romano de Lyon

Las termas romanas y la iglesia Saint-Just

Colina abajo, a unos 10 minutos de los teatros, hay dos lugares no muy populares que merecen ser visitados. A un lado de la calle Rue des Farges (nº12 aprox.) hay que cruzar los porches de las viviendas para descubrir las antiguas termas romanas (s. I) y las ruinas de algunas viviendas y comercios de la época. Al otro lado de la calle destaca, entre los bloques de pisos, la fachada neoclásica de la Église Saint-Just (1663). Ambas visitas son gratuitas.

Iglesia de Saint-Just, en Lyon

Pont de la Guillotière y Hôtel-Dieu

Para contemplar una bonita panorámica de Lyon hay que cruzar el Ródano por el Pont de la Guillotière. El puente en sí no tiene mucho, ya que el original fue destruido en la II Guerra Mundial, pero desde el otro lado podréis admirar la imponente estampa del Hôtel-Dieu, antiguo hospital hoy convertido en hotel. Además, la zona es perfecta para pasear al atardecer o tomar algo en alguno de los barcos-restaurante que encontraréis por toda la orilla.

Hôtel-Dieu, en Lyon

Barrio Croix-Rousse

Lyon fue durante el s.XIX una de las grandes capitales mundiales de la seda. Casi todos los telares se concentraban en el pintoresco barrio de Croix-Rousse. Aunque hoy es más bien un barrio bohemio, lleno de cafeterías y restaurantes, hay museos y espacios que recuerdan aquella época. Por esta parte os recomendamos callejear, veréis que hay bastantes pendientes. Algo que no os podéis perder es «Le mur des Canuts», uno de los mayores frescos urbanos del mundo.

El fresco «Le mur des Canuts», en Lyon

Musee du Cinema et de la Miniature

El Musee du Cinema et de la Miniature es quizá la atracción turística más popular de Lyon. Perfecto para ir con niños, en realidad se trata de dos museos en uno. En las primeras plantas, dedicadas al cine, pueden verse escenarios, disfraces, modelos, máscaras y prótesis, animatronics, robots, monstruos y cientos de objetos auténticos. La última planta está dedicada a las miniaturas ultra realistas realizadas por Dan Ohlmann, fundador del museo.

Institut Lumière

Los fanáticos del cine no se pueden perder el Institut Lumière. Este museo, fundado por descendientes de los hermanos Lumière, está dedicado a los inventores del cinematógrafo. Se exponen objetos históricos, películas antiguas, fotografías, etc. Como curiosidad, el museo está ubicado en el lugar donde se rodó la famosa «La Salida de la Fábrica Lumière en Lyon», considerada como una de las primeras filmaciones de la historia.

Otros planes que hacer en Lyon

Aunque como hemos comentado al principio, nosotras estuvimos muy poco tiempo en Lyon y nos faltó bastante por conocer, una cosa que todo el mundo recomienda y seguro que haremos cuando volvamos es un paseo en barco por el río Saona. Se recorren varios de los sitios más emblemáticos de la ciudad mientras un guía explica la historia de Lyon. El trayecto suele ser de una hora. ¡No os lo perdáis en vuestra visita!. 

¿Dónde comer en Lyon?

En una ciudad conocida como «la capital gastronómica de Francia», indudablemente uno de los aspectos que disfrutaréis es la comida. Entre sus numerosos restaurantes, destacan los populares bouchons. El nombre proviene de años atrás, cuando se solía poner figuras hechas con paja y con forma de boca (bouchon en francés) en la entrada de los establecimientos en los que se podía beber vino. Muchos de estos restaurantes están en Vieux Lyon, por lo que en esta zona no tendréis problemas en encontrarlos y disfrutar de ellos. Algunos de los más destacados son Au Resto, Le Bouchon Sully, Le Bouchon des Cordeliers, La Tête de Lard y Les Fines Gueules. Allí podréis saborear la estupenda gastronomía francesa, sin duda, uno de los puntos fuertes de este país.

Transporte en Lyon

La ciudad de Lyon es perfectamente asequible para recorrer andando y es como se debe hacer. De esta manera disfrutaréis de todo su ambiente, es un lugar muy animado. El Aeropuerto más cercano es el de Lyon-Saint Exupéry, a unos 30 km de la ciudad. 

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Carcassonne, murallas en la campiña francesa

«La mayor fortificación medieval de Europa»

Carcasona (en francés Carcassonne) es una comuna francesa, capital del departamento del Aude, en la región de Occitania, situada en el sur de Francia. Se encuentra a medio camino entre Perpiñán y Toulouse.

La UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1997. Este enclave medieval está considerado uno de los más bellos del mundo, pues tras sus murallas se esconden rincones con verdadero encanto donde el tiempo parece haberse detenido. Es la mayor fortificación medieval de Europa.

Hemos tenido la oportunidad de estar allí dos veces y guardamos un recuerdo estupendo de esta visita. Sin duda, un imprescindible si viajáis por esta zona. 

¿Qué ver en Carcassonne?

Carcassonne puede verse en un día, pero la afluencia de turistas es tal que, si podéis permitíroslo, os recomendamos hacer una noche en la ciudad para que podáis disfrutar de ella a primera hora, cuando todavía se encuentra en calma. Es entonces un verdadero placer pasear por sus callejones medievales. También de noche, el castillo iluminado os dejará sin palabras.

Carcassonne está divido en dos partes bien diferenciadas: la Ciudadela y la Bastida de San Luis, conectadas por el Puente Viejo. A continuación os comentamos un poquito sobre cada una de las partes.

La Ciudadela

Ésta es la parte más visitada por los viajeros que llegan a Carcassonne, y también la más antigua. La Ciudadela está protegida por dobles murallas, tras cuyos muros se esconde uno de los conjuntos históricos más impresionantes de Europa, cuyas laberínticas calles nos conducirán hasta la Edad Media.

La Ciudadela de Carcassonne fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997. Sus murallas miden 3 kilómetros y tiene 52 torres.

Este trazado desordenado de las calles es típicamente medieval, aunque las primeras murallas que rodeasen la Ciudadela partieran de época romana y fueran ampliadas posteriormente por los godos. Por algo es la mayor ciudad fortificada de Europa y es que por su posición estratégica entre el Mediterráneo y el Atlántico y entre Francia y España, Carcassonne fue escenario de violentos conflictos a lo largos de los siglos, como el que enfrentó a la Iglesia contra los cátaros. Este carácter defensivo y militar se aprecia perfectamente al visitar el complejo.

El acceso a la Ciudadela puede hacerse a través del Puente Viejo que la une con la Bastida o llegando con el coche hasta el acceso principal, donde hay varios parkings de pago (pues toda la Ciudadela es peatonal).

Nosotros os aconsejamos entrar por la Puerta Narbona, que atraviesa el foso con puente levadizo bajo dos inmensas torres.

La Ciudadela de Carcassonne
En el interior de la Cuidadela de Carcassonne

Dentro de la Ciudadela encontraréis otros puntos de interés, como El Castillo o la Basílica de Saint-Nazaire.

El Castillo

El Castillo de Carcassonne (también conocido como Palatium) se encuentra adosado a las murallas exteriores de la Ciudadela y fue erigido por los vizcondes de Trancavel, vasallos de los condes de Toulousse, que fueron derrotados tras la cruzada albingense en el siglo XIII. A partir de entonces, el castillo pasó a manos de la corona francesa.

Interior del Castillo de Carcassonne

Basílica de Saint-Nazaire

La Basílica de Saint-Nazaire fue, en su origen, la antigua catedral de Carcassonne, cuyas piedras consagró el Papa Urbano II sobre las ruinas de un antiguo templo carolingio.

Aunque se construyó en el siglo XII siguiendo el estilo del Románico, que aún podemos apreciar en elementos como el campanario o la disposición de la nave, posteriormente se le incorporaron otros componentes propios del Gótico, como el ábside y la vidriera central, que llena de luz este santuario y donde se representan escenas de la vida de Cristo.

Basílica de Saint-Nazaire, en Carcassonne
Rosetón en el interior de la Basílica

Bastida de San Luis

A orillas del Midi y a los pies de la Ciudadela medieval se sitúa la llamada Bastida de San Luis (nombrada así en honor al monarca francés), que se construyó en el siglo XIII en torno a la plaza Carnot. 

También conocida como ciudad nueva, posee un rico patrimonio cultural que queda reflejado en sus calles y edificios, distribuidos sobre un trazado en forma de cuadrícula. Entre los elementos más importantes a destacar en esta parte se encuentra la Plaza Carnot o la Puerta de los Jacobinos. Además allí también encontraréis la Catedral Saint-Michel ó la Iglesia de San Vicente.

Puerta de los Jacobinos, en Carcassonne
Catedral de San Miguel, en Carcassonne
Vista aérea de la Iglesia de San Vicente, en Carcassonne

El Puente Viejo

El Puente Viejo de Carcassonne, sobre el río Aude, es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Fue construido en el siglo XIV, por lo que antiguamente era la única forma de cruzar desde la ciudad baja o Bastida de San Luis hasta la Ciudadela medieval.

Respecto a la arquitectura del puente, este cuenta con varios arcos (doce, exactamente) y forma parte de la ruta del Camino de Santiago que transcurre por el sur de Francia.

Desde el Puente Viejo hay unas vistas espectaculares la ciudad medieval de Carcassonne. Os recomendamos ir mejor por la tarde, ya que durante la mañana el sol está de cara.

Puente Viejo de Carcassonne

El Canal du Midi

Al igual que por Toulouse, el Canal du Midi también pasa por Carcassonne. Es uno de los canales navegables más antiguos del continente europeo. Las primeras referencias a la construcción de una vía que conectase el Atlántico con el Mediterráneo se remontan al siglo XVI, cuando empezaron los primeros proyectos con las dificultades que conllevaban las limitaciones técnicas del momento.

No obstante, en el siglo XVII comenzó a construirse, comunicando el río Garona con el Mediterráneo, y con el objetivo de transportar tanto mercancías como pasajeros entre ambos lugares.

El canal, que en total tiene 260 kilómetros de recorrido, fue obra del ingeniero Pierre-Paul Riquet y constituyó en su momento todo un auténtico desafío a las condiciones geográficas y técnicas de la época. Si bien se dio por terminado durante la Revolución Francesa, en siglos posteriores fue experimentando varias mejoras, como la construcción de puentes y presas a lo largo de su recorrido.

En nuestro caso tuvimos la oportunidad de recorrerlo en bicicleta y tenemos que decir que fue una experiencia estupenda. Muy muy recomendable.

Canal du Midi

Transporte

Por supuesto la ciudad amurallada de Carcassonne se recorre andando. Aunque nosotras la vimos por libre, existe la posibilidad de realizar una visita guiada, que tampoco es una mala opción.

Hay distintas maneras de llegar a este precioso enclave medieval. El autobús es una de las más económicas si estáis en otras ciudades cercanas de Francia y tenéis buena conexión.

El tren, sin embargo, os resultará la más cómoda. La estación está junto al Canal du Midi. Nada más llegar tendréis unas vistas espectaculares que os darán la bienvenida. La estación está a dos pasos del centro de Carcassonne, la Bastide Saint-Louis.

Si llegáis en coche, hay varios parkings donde poder dejarlo. Por último, también se puede llegar en avión, ya que existe aeropuerto, que sirve a Carcassonne y al sur de Languedoc. Se encuentra en el extremo occidental de la ciudad, a 3 km del centro, en el departamento de Aude de la región de Languedoc-Rosellón. Para trasladarse desde el aeropuerto hasta Carcassonne existe un autobús que sale cada media hora e incluye el uso del resto de autobuses urbanos durante la siguiente hora.

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Toulouse, la ciudad rosa

«Pastel y violeta»

Toulouse, conocida como la «ciudad rosa», ​ se encuentra al sur de Francia. Es la capital del departamento del Alto Garona y de la región Occitania, así como la capital histórica de la provincia del Languedoc.

Constituye una ciudad llena de colorido, con sus fachadas de ladrillo color rosa, su flor emblemática (la violeta), el azul del glasto, etc. Dada su cercanía con España, es un lugar idóneo para una escapada o un fin de semana, pudiendo realizar abundantes visitas y paseos. La llamada “ciudad rosa”, ubicada entre el Mediterráneo y el Atlántico, es un compendio de patrimonio y de manera de vivir.

Hemos estado dos veces en Toulouse y lo cierto es que nos encanta. Pasear por sus calles de colores mientras se disfruta de la excelente gastronomía del país, es una gozada. Sin duda, si tenemos la oportunidad…¡volveremos!. 

¿Qué ver en Toulouse?

Uno o dos días son suficientes para conocer lo más representativo de esta bonita ciudad francesa. A continuación os comentamos los puntos que no os podéis perder en la ciudad rosa.

Place du Capitole

Es la plaza principal de la ciudad, la más famosa y bonita. Allí está el gran edificio del Capitolio. El nombre hace referencia al antiguo templo que los romanos habían dedicado a Júpiter sobre el monte Capitolino. Sirve sobre todo de homenaje a quienes ordenaron su construcción, los Capitouls o miembros del capítulo (o consejo) municipal (en Latín capitolum).

Dentro del Capitolio se encuentran el Teatro de la Ópera y el Ayuntamiento. A este último se puede acceder de forma gratuita para visitar algunas de sus salas, entre ellas la Sala de los Ilustres.

El centro de plaza está decorada con la Cruz de Occitania, obra de Raymond Moretti. Cada una de sus doce puntas está adornada con uno de los signos del zodiaco.

Plaza del Capitolio, en Toulouse

Les Halles Victor Hugo

Muy cerca de la Place du Capitole está el mercado de la Place Victor Hugo. Es uno de los lugares en los que más disfrutaréis en la ciudad rosa. En la planta inferior hay infinidad de puestos de comida, mientras que en la calle se pueden ver los de fruta y verdura. Dentro están los de carne, embutidos, quesos o las tradicionales boulangeries. Incluso hay algunos negocios en los que tomar una copa de vino con una tabla de quesos.

La planta superior del mercado está ocupada por pequeños restaurantes, en los que se sirven productos muy frescos. Tienen terraza, desde donde se divisa una bonita panorámica de la ciudad. 

Mercado de la Place Victor Hugo, en Toulouse

Basílica de St. Sernín

La basílica de San Sernín (en francés, Saint-Sernin), también conocida como basílica de San Saturnino de Tolosa, es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la iglesia románica más grande de Occitania y la segunda más antigua de toda Francia, después de la abadía de Cluny.

Se trata de un santuario construido en el emplazamiento de la tumba de San Sernín o San Saturnino, obispo de Toulouse martirizado hacia el año 250. La rue du Taur (calle del Toro) que lleva de la plaza del Capitolio a la basílica recibe su nombre del mismo santo, cuyo martirio según la leyenda consistió en ser arrastrado por un toro salvaje.

Basílica de St. Sernín, en Toulouse

Convento de los Jacobinos

El Convento de los Jacobinos o Conjunto Conventual de los Jacobinos de Toulouse es un antiguo convento de la Orden de los Hermanos Predicadores. Se encuentra en el centro de la ciudad rosa, a medio camino entre el Capitole y el río Garona. Está construido totalmente con ladrillos rojos y constituye uno de los mejores exponentes de arquitectura languedociana.

El edificio se organiza alrededor de un gran claustro, adornado con elegantes columnas de mármol y capiteles con motivos florales y animales. En torno al mismo se distinguen la sala capitular, la sacristía, la capilla de San Antonin (decorada con pinturas murales del siglo XIV) y el gran refectorio, sede habitual de exposiciones municipales.

Convento de los Jacobinos, en Toulouse
Interior del Convento

Catedral de Saint-Étienne

La catedral de Saint-Étienne de Toulouse (catedral de San Esteban de Toulouse en español) es la iglesia principal de la ciudad. Está en la plaza del mismo nombre, la plaza de St-Etienne. Se desconocen los orígenes de la catedral. Los primeros datos son de 1071 cuando el obispo Isarn ordenó la reconstrucción del edificio, en aquel momento en ruinas. Su arquitectura es especial ya que está compuesta por elementos arquitectónicos de diversos periodos. Contiguo a la catedral se encuentra el antiguo palacio episcopal, actualmente ocupado por la prefectura.

Catedral de Toulouse
Antiguo Palacio Episcopal de Toulouse

En la plaza de la catedral, se puede ver la fuente más antigua de la ciudad. Además, si visitáis esta plaza un sábado podréis curiosear en su mercado de libros antiguos.

Monumento a los Caídos François Verdier

Se encuentra cerca de la Catedral. Una de las cosas por las que se caracteriza Francia es por la cantidad de monumentos a sus caídos en batallas. Éste de la ciudad rosa es uno de ellos, dedicado a la memoria de los combatientes de Haute-Garonne de la primera guerra mundial. Cuidado hasta lo más mínimo, en su interior podréis observar numerosos textos concienzudamente grabados sobre piedra.

Monumento a los Caídos de Toulouse

Las plazas

Toulouse es una ciudad muy conocida por sus preciosas plazas también. Además de las que ya hemos nombrado, tenemos las siguientes:

  • La Place Wilson. Está muy cerca de la Place du Capitole. En ella destacan sus jardines y la fuente en homenaje a Pierre Goudouli, poeta tolosano
  • La Place St-George. Una de las más bonitas de Toulouse. Está rodeada de bonitos edificios, algunos con entramado de madera. Destaca el Hotel de Lafage edificado en 1745 y que domina la plaza. Frente a él una réplica de las famosas fuentes Wallace de París
  • La Place Sainte-Scarbes. Una fotografía que seguro todos los que hemos visitado Toulouse, hemos hecho. Es una pequeña plaza rodeada de edificios de los siglos XVII al XIX. En su centro hay una fuente coronada por una escultura de la diosa Diana
La Place Sainte-Scarbes, en Toulouse

Las calles del centro histórico

Sin duda, uno de los encantos de Toulouse son sus preciosas calles de colores, con las contraventanas típicas del sur de Francia y los balcones tan trabajados…llenos de minuciosos pequeños detalles. ¡Nos encantaron!.

Balcones típicos de Toulouse

Museo de los Agustinos

Este museo de Bellas Artes presenta arte clásico que incluye esculturas y pinturas desde la Edad Media hasta principios del siglo XX. El museo se encuentra en un antiguo monasterio que fue construido en el siglo XIV, así que también es de interés arquitectónico. El edificio en sí es muy bonito y en el patio interior hay una fila de gárgolas que posan vigilando el jardín.

Les Abbatoirs

Es la galería de Arte Contemporáneo. Con más de 2.000 obras, es una visita obligatoria para cualquier amante de este estilo de arte. Si tenéis suerte, incluso podréis ver la “Cortina de Picasso.” Es una obra hecha por Picasso y Luis Fernández, que aunque la hayan restaurado completamente desde su terminación en 1936, la cortina no está siempre a la vista del público.

El río Garonne

Otro de los atractivos de la ciudad rosa es pasear junto al río Garonne. Además veréis que hay varios puentes para cruzar. Uno de los más famosos es el Le Pont Neuf. Un paseo sin duda muy agradable tras haber pasado un día visitando la ciudad.

Le Pont Neuf, en el río Garonne

El jardín japonés

Está dentro de un espacio verde muy grande, llamado “Les Jardins Compans Caffarelli”. Incluye rincones preciosos con un pequeño puente rojo y un pabellón de té bastante grande. Si buscáis un sitio para pasear o conectar con la naturaleza, éste es un espacio único y sorprendente.

Jardín japonés, en Toulouse

Canal du Midi

Declarado Patrimonio Mundial de la Unesco en 1996, este canal (Canal del Mediodía) une Toulouse con el Mediterráneo. Su construcción comenzó en el siglo XVII y fue durante siglos el medio de transporte que estimuló el comercio del vino y el grano. Actualmente se utiliza para viajes de ocio. En nuestro caso lo hicimos en bicicleta entero. Comenzamos mucho antes, con el canal de Garona, en Burdeos, y llegamos hasta donde termina el du Midi, en el Mediterráneo. En total fueron 10 días de pedaleta…¡una experiencia absolutamente increíble!.

En varios tramos del canal se pueden ver embarcaciones atracadas y cruzarlo por puentes peatonales. Existe también la opción de hacer rutas en barco, sin duda otra forma de descubrir algunos de los lugares que hay que ver en Toulouse.

Canal du Midi

Muy cerca del canal están también el Grand Rond, el Jardin Royal y el Jardin des Plantes. Son espacios verdes perfectos para dar un paseo y descansar.

¿Dónde comer en Toulouse?

Veréis que Toulouse es una ciudad que ofrece gran variedad de sitios para disfrutar de la estupenda gastronomía de la zona.

En nuestro caso guardamos muy buen recuerdo de una creperie a la que fuimos las dos veces que hemos estado en Toulouse. Se llama «Le Sherpa» y está muy cerca de la Basílica de St. Sernín. ¡Os la recomendamos!.

Una curiosidad sobre Toulouse

Aunque esto no sea un monumento o una atracción, es algo muy importante e intrínseco a la identidad de Toulouse. Llaman pastel a un tipo de planta que usaban para teñir las prendas de azul antes de que descubriéramos los químicos o el índigo en las Américas. Resulta que la planta que utilizan para hacer pastel es muy difícil de cultivar y, en Toulouse, tienen unas condiciones climatológicas perfectas para ello.

Por lo visto al rey le gustaba el color azul para sus trajes y en esa época todo el mundo quería parecerse a él. Así que unos hombres de negocios muy astutos se convirtieron en ricos gracias al pastel, que conseguía este efecto. El pastel se vendía en bolas hechas usando el polvo de la planta mezclado con agua para así formar la bola. Luego la gente compraba estas bolas, las rompía y volvía a añadir agua para que se convirtiera en tinte. El tinte teñía todo un bonito tono de azul claro. Hay varias tiendas en Toulouse donde podréis comprar cualquier cosa de pastel: desde cremas para la cara ó fulares hasta jerséis teñidos de azul.

Otra razón por la que Toulouse tiene fama es por sus violetas. Es uno de los símbolos no oficiales de la ciudad y hay muchas tiendas donde comprar cualquier cosa de violeta: tartas, caramelos, recuerdos, etc. Suena extraño, pero…¡los caramelos realmente saben a lo que imaginamos que sabe una violeta!.

Productos típicos de pastel de Toulouse
Tienda de pastel de Toulouse

Visitas cercanas

Desde Toulouse se pueden además realizar visitas muy interesantes. Una que hicimos nosotras y que sin duda recomendamos, es Carcassonne. En este enlace tenéis más información sobre esta preciosa ciudad medieval. 

Transporte en Toulouse

La ciudad de Toulouse no es grande, el centro se puede recorrer perfectamente andando y es lo que recomendamos. Siempre nos gusta caminar todo lo que podamos para conocer la esencia de cada lugar.

En nuestro caso, la primera vez que estuvimos llegamos en tren y, la segunda, en bicicleta, durante el recorrido por el Canal du Midi desde Burdeos. La ciudad también cuenta con aeropuerto, el Aeropuerto Internacional de Toulouse Blagnac o Aéroport de Toulouse – Blagnac. Está localizado a 8 km en el noroeste del centro de la ciudad, en el sur de Blagnac. 

Información general de Francia

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Burdeos, el espejo de agua

«La ciudad del vino en Francia»

Burdeos es una ciudad portuaria del sudoeste de Francia, capital de la región de Nueva Aquitania y la prefectura del departamento de Gironda.

Hemos estado allí un par de veces y lo cierto es que nos gustó mucho. Tiene muy buen ambiente, sobre todo en verano. Ofrece bastantes visitas interesantes. Un agradable paseo en barco, el espejo de agua, disfrutar de sus parques, visitar la majestuosa Torre Pey-Berland y vivir el cálido ambiente del casco antiguo son solo algunas de las atracciones de las que podréis disfrutar en esta animada ciudad francesa. Dada su cercanía con España, es sin duda un destino perfecto para una escapada. ¡No os lo penséis y animaos a conocerla!.

¿Qué ver en Burdeos?

Uno o dos días son suficientes para conocer Burdeos. Es una ciudad que se debe recorrer paseando por su bonito centro histórico, sin horarios ni prisas. A continuación os dejamos los puntos que no os podéis perder.

La Plaza de la Bolsa y el Espejo de Agua

La Plaza de la Bolsa (Place de la Bourse) es el punto más importante de Burdeos y una de las obras más representativas de la arquitectura clásica francesa del siglo XVIII. Ha contribuido al auge de la ciudad, su comercio y su reputación. Fue construida bajo la administración de Claude Boucher según el diseño del arquitecto real Ange-Jacques Gabriel, entre 1730 y 1775. Desde 1869, se encuentra en la plaza la fuente del las Tres Gracias.​

El Espejo de Agua (Miroir d’eau) está situado frente a la plaza y es el más grande del mundo, con una superficie de 3450 m². Observar todos los edificios reflejados en el agua es sin duda la imagen más fotografiada de la ciudad. Una instantánea bellísima y de esas que no se olvidan:). El espejo de agua forma parte del Patrimonio Mundial Contemporáneo. 

La Plaza de la Bolsa y el Espejo de Agua

La Catedral de Saint-André y la Torre de Pey-Berland

La Catedral de Saint-André es uno de los templos más antiguos de Burdeos. Algunas partes datan del siglo XI, aún cuando la mayor parte fue edificada posteriormente y en estilo gótico clásico. La Puerta Real posee una interesante obra sobre el El Juicio Final.

Fue en esta Catedral donde se llevó a cabo la celebración del matrimonio entre Leonor de Aquitania y Luis VIII. Un majestuoso órgano catedralicio se ubica en la zona posterior del templo y es habitual que se lleven a cabo conciertos entre los meses de junio y octubre.

El famoso campanario de la Catedral es llamado Torre de Pey-Berland. Su nombre se debe a que fue mandada construir por el arzobispo Pey-Berland, impulsor de la renovación de la iglesia en Aquitania. Por supuesto os recomendamos que subáis a lo alto para contemplar la vista:).

Catedral de Burdeos


Torre de Pey-Berland

Barrio de Saint Pierre

El barrio de Saint Pierre es el centro neurálgico de la ciudad y corazón histórico. Lo mejor es pasear por sus calles sin rumbo fijo: de esta manera conoceréis cada detalle a vuestro ritmo, sin prisas, dejándoos llevar por vuestro propio instinto.

Fue en este barrio donde los bordeleses se refugiaron tras la caída de la Burdigala romana. Además, el lugar donde actualmente se ubica la plaza de Saint Pierre coincide con la entrada del antiguo puerto interior, en el que atracaban los navíos cargados de mercancías para repartirlas por el resto de provincias. Los antiguos mercaderes y artesanos, que habitaban gran parte de esta zona, dejaron su impronta dotando de nombres a las calles según sus oficios (la calle de los almacenes de cereales o la de los mercaderes de baúles son solo dos ejemplos). Son nombres que se mantienen hoy día.

Veréis que hay gran variedad de restaurantes y cafeterías repartidas por todo el barrio. Esta zona es sin duda la mejor para comer. La gastronomía será por supuesto otro de los placeres en vuestra escapada a Burdeos…¡y claro está no os podéis ir de allí sin haber probado el vino de la zona!.

Plaza en el barrio de Saint Pierre, en Burdeos

La Basílica de San Miguel y La Flèche

La Basílica de San Miguel (basilique Saint-Michel) es uno de los principales lugares de culto católicos en la ciudad. Construida a partir del siglo XIV al XVI, es característica del estilo gótico flamígero.

La basílica comparte con la Catedral de Saint-André la peculiaridad de estar dotada de un campanile o campanario independiente del santuario. La torre  es también llamada por los bordeleses “La Flèche”. Con sus 114 metros de altura el imponente campanario es considerado el segundo más alto de Francia. Como en la catedral, por supuesto también os recomendamos que subáis para divisar una bonita panorámica de la ciudad Aunque no hay ascensor…¡merece la pena!:).

La Basílica de San Miguel y la Flèche, en Burdeos

La Place des Quinconces

Es una de las plazas más grandes de Europa, con una superficie de aproximadamente 126 000 m².

Fue trazada en 1820 en la ubicación del Château Trompette, con el objetivo de evitar una rebelión contra la ciudad. Adoptó su forma actual (un rectángulo alargado redondeado con un semicírculo en uno de los lados estrechos) en 1816. Los árboles fueron plantados en 1818 dispuestos en quincunces (la figura del número 5 del dado), de aquí el nombre de la plaza.

En la parte cercana al río, hay dos columnas con estatuas dedicadas al transporte marítimo de Burdeos y las actividades comerciales. En el lado más cercano al centro de la ciudad se encuentra el majestuoso Monument aux Girondins, una gran fuente ornamental que rodea una columna coronada por una estatua de libertad.

Plaza de Quinconces, en Burdeos

Jardín Público de Burdeos

Como muchas ciudades Burdeos también cuenta con su espacio verde. El jardín público está situado en el corazón de la ciudad. Un punto sin duda perfecto para relajaros y hacer una parada en vuestra visita.

El espacio es bastante grande y alberga numerosos espacios de juegos y zonas para niños, además del famoso teatro de marionetas Guignol Guérin. El jardín está rodeado de una sucesión de casas señoriales, donde se encuentran el Museo de Historia Natural y un antiguo Jardín Botánico.

Este área verde cuenta con la distinción de «Jardin Remarquable de France» que premia a los jardines más destacados del país. 

El jardín público de Burdeos

La Puerta Cailhau

¡Veréis que en Burdeos hay bastantes puertas, de esas como «torrecitas medievales»!:). La llamada Porte Cailhau es la más importante. También denominada Puerta del Palacio es una de las antiguas entradas de la ciudad amurallada de Burdeos. Sus orígenes se remontan al siglo XV. Dada su situación en la zona cercana al río, la porte Cailhau era el acceso principal a la ciudad desde el puerto.

Puerta Cailhau, en Burdeos

El puente de piedra

El puente de piedra (Pont de Pierre), es un puente que atraviesa el río Garona, uniendo la orilla izquierda (Cours Victor Hugo) con el barrio de la Bastide (Avenue Thiers) en la orilla derecha. Está registrado como monumento histórico desde el 17 de diciembre de 2002.

Fue el primer puente sobre el río, construido por orden de Napoléon I entre 1810 y 1822.

El puente de piedra de Burdeos

El Gran Teatro de Burdeos

Otro de los edificios emblemáticos de esta ciudad. El Grand Théâtre (Gran Teatro) fue inaugurado en 17 de abril de 1780 con la obra Atalía de Jean Racine, y mandado construir por el mariscal Richelieu. En 1789 tuvo lugar el estreno del ballet La Fille Mal Gardée y allí Marius Petipa coreografió sus primeras obras.

Fue diseñado por el arquitecto Victor Louis (1731-1800), ganador del Gran Premio de Roma y que intervino en los jardines del Palais Royal y en el Théâtre Français de París.

Está declarado monumento histórico de Francia, tiene 88 metros de largo por 47 de ancho con una sala para 1,100 espectadores.

El Gran Teatro de Burdeos

El Grosse Cloche

El Grosse Cloche de Burdeos es el campanario del antiguo ayuntamiento de la ciudad. Junto a la puerta Cailhau, es uno de los pocos monumentos civiles de origen medieval que conserva Burdeos. Fue construido en el siglo XV sobre los restos de la antigua puerta de San Eloy (también llamada Puerta de Santiago) del siglo XIII. Bajo el mismo pasaban los peregrinos hacia Santiago de Compostela.

La campana actual se incorporó en 1775 y pesa alrededor de 7800 kg. Suena cinco veces al año en fechas señaladas. El reloj incorporado en 1759 según los planos del matemático y astrónomo Paul Larroque ha sustituido al de 1567 realizado por Raymond Sudre. 

El Grosse Cloche, en Burdeos

El Ayuntamiento

También conocido como Palacio Rohan, el Ayuntamiento de Burdeos fue construido en 1771 en el elegante estilo neoclásico Luis XIV. 

No fue hasta 1836 cuando el Palais Rohan se convirtió oficialmente en el Ayuntamiento de la ciudad. Hoy en día, el edificio está rodeado de jardines ingleses y alberga el Museo de Bellas Artes, una de las mayores galerías de arte en Francia fuera de París.

Ayuntamiento de Burdeos

La Plaza Gambetta

Es otra de las principales plazas de la ciudad. En este rincón de Burdeos encontramos un jardín paisajista de 1880, un lugar muy frecuentado especialmente en verano.

La Plaza Gambetta de Burdeos

La ciudad del vino

Burdeos es conocida como la ciudad del vino (la cité du vin) en Francia y existe un lugar que nos recuerda este hecho. La idea del arquitecto que diseñó el edificio fue la de simular un decantador de vino, el resultado la verdad que es más abstracto y evocador. Cuando accedáis a la exposición os entregarán una audioguía (en español o el idioma que elijáis). El museo es muy completo y hay muchísima información así que se puede estar buena parte del día si queréis. Al finalizar podréis subir al mirador por los ascensores de la entrada y al llegar os darán una copa de vino a vuestra elección.

El Río Garona

Pasear cerca del río es sin duda otro de los planes estupendos que hacer en Burdeos. El diseño de esta zona fue creado hace pocos años por el paisajista Michel Corajoud.

El Triángulo de Oro

Para todos los amantes de las compras, esta propuesta es fundamental. ¡Llega el momento de hablar de shopping!. Para ello nos tenemos que dirigir al conocido como Triángulo de Oro, una zona del casco histórico que se extiende entre la Plaza Gambetta, la avenida de Tourny y el Gran Teatro.

Este triángulo, también llamado Barrio de los Grandes Hombres, concentra gran parte de la actividad comercial y se encuentra repleto de tiendas de lujo y llamativos escaparates. Eso sí, para animarse a gastar en esta zona hay que ser consciente de que es necesario llevar bien preparada la cartera. ¡No todos los bolsillos son aptos para estos comercios!.

Además de negocios de moda, este sector cuenta con cafeterías y restaurantes en los que poder hacer una parada para recargar fuerzas. Para pasear sin estar pendiente del tráfico y del caos que este supone, las calles Porte Dijeaux y Sainte-Catherine son perfectas porque son peatonales.

Visitas cercanas

No muy lejos de Burdeos, aproximadamente a 60 km, en la costa, se encuentra la Duna de Pilat. Esta enorme extensión de arena de 107 m de altura se sitúa en la bahía de Arcachón. ¡Es la duna más grande de Europa!. Esta excursión es más que recomendable si os gusta la naturaleza. Eso si…¡os tocará sudar un poco para subirla ya que llegar al punto más alto es todo un reto!. Aún así, las vistas merecen la pena…¡ya que podréis ver a un lado el mar y en el otro el extenso bosque de las Landas!. ¡Espectacular!.

Transporte en Burdeos

La ciudad de Burdeos es perfectamente asequible para recorrerla andando y es como se debe hacer. Pasear por su centro histórico y observar su animado ambiente, sobre todo en verano, es sin duda un placer para cualquier viajero. 

Burdeos cuenta con aeropuerto. Es el Aeropuerto de Burdeos-Mérignac, que está localizado en Mérignac,  a 10 km al oeste de la ciudad. También se puede llegar en tren desde distintos puntos.

Información general de Francia

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