Ginebra, a orillas del lago Lemán

«El chorro de agua más conocido»

Ginebra es una ciudad de Suiza que se ubica en la punta sur del extenso lago Lemán (lago de Ginebra). Posee importante influencia francesa, lo que se percibe en sus habitantes y ambiente, además del propio idioma. Rodeada de las montañas de los Alpes y el Jura, la ciudad tiene vistas del espectacular Mont Blanc. Alberga la sede de la ONU de Europa y la Cruz Roja, y es un centro mundial de la diplomacia y las actividades bancarias. Tiene una amplia influencia francesa, desde el lenguaje hasta la gastronomía y los distritos bohemios como Carouge.

Fue el primer lugar que conocimos de Suiza en nuestro recorrido por este país en Julio de 2006. Aunque solamente estuvimos un día nos gustó bastante, tiene algunos puntos muy interesantes que merece la pena visitar. Es cierto que Suiza es un país mayoritariamente conocido por sus montañas y naturaleza, pero dedicar unas horas visitando esta ciudad es una buena experiencia que sin duda recomendamos.

¿Qué ver en Ginebra?

Como hablamos, no es necesario mucho tiempo para conocer lo más representativo de Ginebra. Con un día o a lo sumo dos es más que suficiente. En las siguientes secciones os indicamos los lugares que no os deberíais perder en vuestra visita.

La Catedral de San Pedro

La catedral de San Pedro de Ginebra pertenece a la Iglesia Reformada Suiza. Fue comenzada en el siglo XII, e incluye una ecléctica mezcla de estilos. Es conocido sobre todo por ser la iglesia madre adoptada por Juan Calvino, uno de los líderes de la Reforma Protestante. En el interior de la iglesia se conserva una silla de madera usada por Calvino.

Catedral de San Pedro

Centro histórico

El centro histórico de Ginebra, la Vielle Ville, situado alrededor de la Catedral de San Pedro, posee calles empedradas con mucho encanto. La Rue de l’Hôtel-de-Ville y la Gran-Rue son 2 de las más famosas. Dando un paseo por esta zona podréis descubrir emblemáticas plazas como la Place du Bourg-de-Four y la Place du Molard, sentaros en terrazas de restaurantes y cafés históricos o entrar en tiendas de antigüedades y galerías de arte.

Centro histórico de Ginebra

Maison Tavel

La Maison Tavel, situada en el centro histórico, es la casa privada más antigua de la ciudad. Esta casa medieval destruida por un incendio en 1334 y perteneciente a una poderosa familia funciona como museo desde 1986 mostrando el desarrollo de la ciudad y de la vida cotidiana desde la Edad Media. En su interior, además de poder recorrer las habitaciones decoradas al detalle con objetos y muebles de época, podréis observar una gran maqueta de toda la ciudad del 1850.

Maison Tavel

Jet d’Eau

El Jet d’eau, un chorro de agua que puede alcanzar una altitud de 140 metros, es el emblema de Ginebra y una de las fuentes más importantes del mundo.  Situado en el lugar en el que el Lago Lemán desemboca en el Río Ródano, es visible desde toda la ciudad y también desde el aire, incluso volando a una altura de 10 km sobre la ciudad de Ginebra.

La fuente original de 1886 era más pequeña y no estaba pensada como atracción turística. Una compañía que bombeaba agua bajo presión para hacer funcionar las máquinas en las industrias artesanales de la ciudad colocó una válvula en una de las tuberías para controlar mejor la reducción de la presión en la tarde cuando la demanda disminuía. El chorro alcanzaba una altitud de sólo 30 metros cuando se abría la válvula. Las autoridades de la ciudad realizaron pronto el potencial turístico de la fuente y la desplazaron a su posición actual en 1891. La fuente se iluminó el 2 de agosto de aquel año para celebrar el 600 aniversario de la Confederación Helvética.

Jet d’Eau, el chorro de agua de Ginebra

Bains des Pâquis

Los Baños de Pâquis (Bains des Pâquis) atraen a visitantes a Ginebra durante todo el año. En verano, se puede tomar el sol y degustar platos diferentes en el chiringuito. En invierno, lo mejor es relajarse y disfrutar de unas vistas magníficas. Los amantes de la fondue se reúnen aquí y admiran las luces resplandecientes en la noche de Ginebra. El hamán y los baños turcos completan la oferta en todas las estaciones. Los Baños de Pâquis (Bains des Pâquis) son un punto de encuentro animado y un lugar cultural. Ofrece varias actividades. Es mucho más que solo una playa, y por descontado, un lugar que no os deberíais perder en vuestra visita.

Bains des Pâquis

Barrio de Carouge

Este precioso barrio se encuentra a 10 min en tranvía desde el centro histórico. Sus animadas calles llenas de rincones con encanto, los pequeños restaurantes y cafés con terraza, las tiendas de moda o los estudios de arte, hacen de él un barrio perfecto para pasear. Uno de los puntos más importantes del barrio es la Place du Marché, donde cada miércoles se monta un mercado de frutas y verduras frescas. Otro lugar que no os podéis perder es la calle St-Joseph con sus famosos paraguas. Además os recomendamos sin duda dar un paseo en bici o andando por la orilla del río Arve.

Place du Marché

Sede de las Naciones Unidas

El Palacio de las Naciones o Palais des Nations, alberga la segunda sede de la ONU en importancia después de la de Nueva York. Este enorme edificio, situado en el Parque Ariana enfrente de la Plaza de las Naciones, está completamente blindado y solo se pueden ver las banderas de los 193 estados que forman parte de la ONU y el palacio de lejos.

Sede de las Naciones Unidas

Parc des bastions

El Parc des Bastions, situado a los pies del centro histórico, es otro de los puntos que no os podéis perder en vuestra visita a Ginebra. El lugar más famoso del parque es el Muro de la Reforma o de los Reformadores, que se construyó a principios del siglo XX en honor a los hombres que ayudaron a crear y difundir la Reforma y el protestantismo como Calvino, John Knox, Farel y Teodoro de Beza.

El parque es además un buen lugar para pasear tranquilamente y descansar. Para acceder a él pasaréis por la Place de Neuve que tiene varios edificios destacados como el Conservatorio de Música, el Museo Rath y el Gran Teatro.

Parc des Bastions

La Jonction

A unos 20 minutos paseando por la orilla del Ródano o a 10 minutos en tranvía se encuentra La Jonction, el punto donde confluyen el río Arve y el río Ródano. Desde el viaducto situado en frente de La Jonction se puede ver perfectamente cómo se mezclan las aguas de diferente color y corriente de los dos ríos.
Además de poder ver este fenómeno natural, esta zona se ha transformado en un espacio alternativo, acondicionado con hamacas, plataformas de madera y una serie de chiringuitos que son ideales para tomar el sol, darse un baño o hacer un picnic.

La Jonction

El Jardín Inglés

El Jardín Inglés, situado a orillas del Lago Lemán, es uno de los espacios verdes de Ginebra. Es perfecto para relajarse y desconectar. El lugar más famoso del parque es el Reloj de Flores o Horloge Fleurie, un homenaje a la tradicional industria relojera de Suiza. Este reloj de cinco metros de diámetro está formado por plantas y flores de todo tipo que se van cambiando en cada estación del año. Es además uno de los relojes más precisos del mundo, al estar conectado a un satélite que ajusta la hora. Otros lugares relevantes de este jardín son el Monumento Nacional, dos estatuas de bronce que representan la reunificación de Ginebra con Suiza, y la fuente Quatre-Saisons.

El Reloj de Flores del Jardín Inglés

Transporte en Ginebra

Como siempre decimos, lo mejor para conocer las ciudades es caminar todo lo que se pueda y Ginebra no es una excepción. No es muy grande y podréis conocer todo lo relevante. Es una ciudad muy agradable para pasear que ofrece todo tipo de atracciones. Existe también transporte público pero solo lo necesitaréis para ir a algunos puntos más alejados que os hemos comentado.

Ginebra cuenta con aeropuerto, situado a 5 km de la ciudad.

Información general de Suiza

Cine y Literatura en Suiza

El cine y la literatura en Suiza son dos artes que identifican al país. A continuación os hablamos un poco de cada uno de estos temas.

El cine suizo

Si hablamos de cine y literatura en Suiza, comenzando por el primero, podemos decir que el cine suizo va a la zaga del internacional. De hecho, en Suiza no existió una industria cinematográfica consolidada hasta 1930, cuando comenzó la era del cine sonoro. Esto respondía, entre otras cosas, a las peculiaridades culturales del país, dividido en tres grandes áreas lingüísticas. Cada una de esas áreas, la francófona, la italiana y la alemana, se fijaban más en sus países vecinos que en el resto de las regiones suizas, lo que hizo que el desarrollo de la historia de la cinematografía fuera distinto en cada zona.

La Segunda Guerra mundial

La Segunda Guerra mundial hundió a Suiza en un aislamiento que terminó siendo un periodo de desarrollo creativo. Durante este lapso fueron producidas alrededor de 40 películas en Suiza con argumentos promoviendo la cultura y política del país. Películas como «Fusilier Wipf» (1939), «Gilberte de Courgenay» (1941) y «Die Missbrauchten Liebesbriefe» (1940) recibieron reconocimiento internacional y se convirtieron en clásicos de la historia del cine suizo.

Las siguientes tres décadas continuaron igual para el cine suizo respecto al número de producciones realizadas, pero los argumentos e historias cambiaron. Entre los 50 y 60 el cine trató ideas patrióticas y la vida campesina del siglo XIX. En la década siguiente surgió una tendencia a realizar documentales con representantes como Henry Brandt, Walter Marti, Alain Tanner y Jean-Luc Godard, éste último llevando el cine suizo a la arena internacional en los últimos años de los 70. Precisamente, esa época fue marcada por la producción del filme suizo más exitoso de la historia: «The Swissmakers» (1978) de Rold Lyssy. Es una comedia satírica sobre las dificultades de extranjeros en su afán de convertirse en ciudadanos suizos.

Cartel de la película «The Swissmakers»

Últimas décadas

Desde los 80 hasta el presente, la industria del cine suizo ha sido como una montaña rusa para directores y productores, con periodos de florecimiento y descenso. A pesar de eso, ha sido en este periodo cuando el cine de Suiza ganó su más importante galardón, un Premio Óscar a Mejor película extranjera con «Viaje a la esperanza» (1991) de Xavier Koller.

Cartel de la película «Viaje a la esperanza»

La literatura suiza

Siguiendo con el cine y la literatura en Suiza, si continuamos con la segunda, podemos decir que en Suiza no existe una sino cuatro tradiciones literarias al ser la patria de autores que escriben en alemán, francés, italiano y romanche.

Autores de expresión alemana

Los autores de expresión alemana más importantes son Max Frisch con “Homo Faber” y Friedrich Dürrenmatt con “La visita de la vieja dama”. Ambos comparten la crítica satírica a la sociedad suiza de la posguerra. Sus predecesores clásicos fueron Jeremias Gotthelf y Gottfried Keller en el siglo XIX. Escritora coetánea de estos últimos fue Juana Spyri, la autora de la famosa novela “Heidi”.

Max Frisch

Hermann Hesse, autor de la novela filosófica “Siddhartha”, adquirió renombre a principios del siglo XX.

Portada de la novela «Siddhartha»

Entre los escritores suizos contemporáneos despuntan Peter Bichsel, Martin Suter, Franz Hohler, y entre los más jóvenes Thomas Hürlimann, Melinda Nadj-Abondji, Peter Stamm y Lukas Bärfuss.

Autores de expresión francesa

El escritor y filósofo ilustrado Jean-Jacques Rousseau publicó en el siglo XVIII en francés varias obras importantes como “Julia o la nueva Eloísa” y “Del contrato social”.

A principios del siglo XIX aparecieron obras de Madama de Staël y Benjamín Constant, seguidas de las de Blaise Cendrars en el período de entreguerras. En la misma época se sitúa Charles Ferdinand Ramuz. Sus obras más notorias son «El gran miedo en la montaña» y «Derborence», un retrato de la ruda vida en la Romandía rural.

En el siglo XX vieron la luz obras de novelistas como Jacques Chessex, Maurice Borgeaud, Maurice Chappaz, S. Corinna Bille y Alice Rivaz. Entre los escritores jóvenes de éxito actuales hay que mencionar a Joël Dicker.

Joël Dicker

Autores de expresión italiana

En la literatura de la Suiza de habla italiana destacan escritores como Francesco Chiesa, Piero Bianconi, Ugo Canonica o Giorgio Orelli. Los autores de más relieve de la región retorrománica en el cantón de los Grisones son Selina Chönz, Cla Biert, Gion Deplazes y Clo Duri Bezzola, así como el cantautor Linard Bardill.

La Oficina Federal de Cultura otorga cada año dos grandes premios de la literatura suiza y entre cinco y siete premios literarios menores. Las Jornadas Literarias de Soleura se celebran cada año en junio y sirven como plataforma para la creación literaria helvética, mientras que el Festival Internacional de Literatura de Leukerbad se dedica cada año en julio a presentar a autores de todo el mundo.

Gastronomía suiza

Cuando pensamos en la gastronomía suiza, las primeras palabras que se nos vienen a la cabeza son seguramente el chocolate o el queso…por supuesto que son dos de los básicos, desde luego. A continuación os enumeramos los platos más comunes de la gastronomía suiza.

Fondue de queso

Es queso fundido y trocitos de pan. Los trocitos de pan espetan en un tenedor para fondue y se sumergen en el queso fundido, servido en el así llamado caquelon (olla cerámica). Una buena fondue de queso es un auténtico placer…¡todos la habréis tomado alguna vez!.

Fondue suiza de queso

Raclette

Es queso fundido servido con «Gschwellti» (patatas cocidas sin pelar), pepinos y cebollas de vinagre así como frutas de mostaza.

Älplermagronen

Es una especie de gratinado de patatas, macarrones, queso, nata y cebollas….y con una guarnición que no debe olvidarse: manzanas tamizadas.

Älplermagronen

Rösti

Es una especie de tortilla plana, freída en mantequilla o grasa caliente en un sartén, que consiste en patatas hervidas (Gschwellti) o crudas, fijadas entre sí por medio del almidón contenido en las patatas.

Rösti

Birchermüesli

Desarrollado alrededor de 1900 por el médico suizo Maximilian Oskar Bircher-Benner, es un tipo de muesli que consiste de copos de avena, zumo de limón, leche condensada, manzanas ralladas, avellanas o almendras.

El chocolate suizo

El chocolate llegó en el curso del siglo XVI a Europa. En el siglo XVII se conoció y produjo en Suiza. A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el chocolate suizo comenzó a adquirir fama en el extranjero. Ello está estrechamente relacionado con el invento del chocolate de leche por Daniel Peter así como por el invento del conchado de chocolate (chocolate fondant) por Rodolphe Lindt.

Proceso de conchado de chocolate

Suiza no sólo exportaba chocolate sino también chocolateros, cuyos nombres se conocen aún hoy en día: los hermanos Josty que abrieron en Berlín su famosa tienda de chocolates o bien Salomon Wolf y Tobias Béranger que explotaban en San Petersburgo el famoso Café Chinois. Los hermanos Cloetta abrieron fábricas de chocolate en Escandinavia, , Karl Fazer inauguró la primera confitería en Helsinki, de ésta nació más tarde la marca Cloetta-Fazer. Incluso el chocolate belga tiene raíces suizas: Jean Neuhaus abrió en Bruselas una confitería y su hijo Frédéric inventó en 1912 el confité relleno de chocolate. 

Chocolate suizo

El queso suizo

Podría emprenderse con facilidad una vuelta por toda Suiza viajando de una quesería a otra. Cada paisaje y cada región del país tiene sus propias variedades de queso. Resulta increíble la variedad que puede fabricarse de un solo producto básico, ¡la buena leche de Suiza!. Algunos ejemplos son el aromático queso Appenzeller, el queso fresco Sbrinz, el queso perforado Emmentaler, el famoso queso Gruyère o bien el queso Tête de Moine, raspado en forma de rosetones decorativos.

Queso gruyere, uno de los más famosos quesos suizos

Existen por todo el país muchas queserías de demostración y bodegas de queso alpino que sin duda merecen ser visitadas.

Hafenchabis

Es puchero de cordero o de carne de cerdo con col. Muy típico en Suiza central.

Hafenchabis

Stunggis

Otro tipo de puchero, con verduras y carne de cerdo.

Stunggis

Suiza, uno de los países más ricos del mundo

Suiza, situada en la parte central de Europa, es uno de los países más ricos del mundo. Muchos se preguntan a qué se debe esta situación y la respuesta es bien sencilla: gracias a la paz constante en la población, al igual que a un sistema político bastante estricto y constante.

Geográficamente hablando cuenta con una belleza increíble, por sus preciosos lagos, bonitos pueblos y el telón de fondo de las altas cimas de los Alpes. Con todo ello está claro que constituye uno de los destinos preferidos para los amantes del deporte. Tanto en verano como en invierno, si os gustan este tipo de entornos para realizar distintas actividades, disfrutaréis al máximo de este país.

No cabe duda que Suiza cuenta con una de las naturalezas más bellas de toda Europa. Su riqueza además hace que sea tan pura como respetada, ofreciendo de los paisajes más bellos.

¿Qué conocemos de Suiza?

Estuvimos en Suiza hace mucho tiempo, en Julio de 2006. El viaje duró una semana y volvimos encantadas. No solo disfrutamos de bellas ciudades y pueblos de ensueño, sino también de algunos de los parajes más bonitos que recordamos.

El territorio suizo se divide en cantones, que constituyen el ente político y administrativo sobre el que se construye el Estado. Los lugares que conocemos de Suiza son los siguientes:

  • Ciudades: Ginebra, Berna, Lucerna, Friburgo
  • Lago Lemán, incluyendo Lausana y Montreaux
  • Lugano
  • Pueblos/puertos: Interlaken, Gletsch, Meiringen

¿Cuándo viajar a Suiza?

La mejor época para viajar a Suiza dependerá del plan que tengáis. Si vuestra idea es disfrutar de sus paisajes invernales, practicando algún deporte de montaña, entonces la mejor época será entre diciembre y marzo. Si por el contrario queréis gozar de buena temperatura y observar sus verdes paisajes con buen tiempo, entonces la mejor época será entre mayo y septiembre. Como hemos comentado, es un país muy atractivo de visitar en cualquier momento, dadas todas las distintas actividades que se pueden realizar allí.

¿Es necesario Visado?

Los ciudadanos de la Unión Europea (UE), la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, Venezuela, Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Israel, Singapur, así como los países miembros del espacio Schengen no necesitan visado para entrar y permanecer durante 90 días en Suiza.

Las personas que deseen permanecer en el país más de 90 días necesitan un visado (los ciudadanos de la UE y EFTA no necesitan visado, pero deben solicitar un permiso de estancia). Por regla general, la mayoría de los demás países requieren un visado para entrar en Suiza y el espacio Schengen.

¿Qué moneda hay?

Suiza no es miembro de la Unión Europea siendo el Franco Suizo (CHF) la moneda oficial del país. De todas formas en prácticamente todos los lugares se puede pagar en EUR pero el cambio se recibirá en CHF.

Franja Horaria

La hora en Suiza es la misma que en la Península Ibérica.

Idioma

Los idiomas oficiales en el territorio de Suiza son el alemán, el francés, el italiano y el romanche. Cada uno de ellos se habla mayoritariamente en un conjunto de cantones. En cada cantón existe uno de los cuatro idiomas que es el utilizado por la administración y que se considera como lengua principal. En algunos conviven más de uno, como en Berna, Friburgo y Valais, que son bilingües alemán-francés, mientras que el Cantón de los Grisones es trilingüe alemán-romanche-italiano. El alemán y el francés son los idiomas principales del país especialmente en los ámbitos de la economía, la cultura, los medios de comunicación y la enseñanza superior.

Curiosidades

Aquí van algunas curiosidades sobre este bonito país:

  • Suiza es el cuarto país con más armas del mundo, ya que todos los hombres suizos de entre veinte y cuarenta años forman parte de la milicia nacional y guardan un rifle en casa. El país gasta una parte considerable de su presupuesto en defensa. Además, es obligatorio que todos los suizos tengan su propio refugio nuclear, una ley única en el mundo
  • Son los únicos europeos que comen perro. Los suizos de las montañas son los únicos europeos que comen carne de perro. Aunque es un fenómeno muy poco frecuente, todavía algunos perros acaban cubiertos de sal, ahumados o convertidos en embutido en las aldeas alpinas. Después de zamparse las partes más sabrosas del animal, con el resto preparan una manteca que se usa para curar la tos
  • Es un territorio tan pequeño que ninguna localidad está a más de 75 kilómetros de la frontera. Eso nos da una sensación exacta de lo pequeño que es el país (más o menos como Cataluña) y cómo ha resistido numantinamente el acceso a Europa.
  • En Suiza nació Heidi y Frankenstein, pero murió Sherlock Holmes. Se puede visitar la casa de Heidi a pesar de que es un personaje de ficción. Frankenstein fue descrito por una adolescente en una noche tenebrosa a orillas del lago Lemán. Además hay una cascada donde supuestamente Holmes cayó al vacío y murió (aunque poco después, Conan Doyle lo resucitaría). Concretamente, ambos forcejean a la vera de la cascada de Reichenbach. Allí podemos contemplar incluso una plaquita que menciona este hecho
  • En Suiza residieron Freddy Mercury, Charles Chaplin y Albert Einstein. Chaplin y Mercury lo hicieron con vistas al lago Lemán. Einstein, sin embargo, estaba en Berna: delante de su piso quedaba un bonito reloj, lo que quizá le inspiró para escribir sus teorías. Probablemente el símbolo más característico del casco antiguo de Berna sea la torre del Reloj (Zytglogge, el dialecto bernés, campana del tiempo), que se encuentra en un punto medio entre las Lauben
  • En este país se encuentra la estación de tren más alta de Europa. La estación del Jungfraujoch es la más alta de Europa. Está construida a 3.454 m. ¡Casi nada! El primer tren empezó a operar el 1 de agosto de 1912 y en la actualidad todavía se pueden disfrutar de las vistas desde su mirador.
  • En Suiza se hizo el primer viaje de LSD (a lomos de una bicicleta) de la historia. Lo protagonizó el químico Albert Hoffman, que sintetizó el LSD por casualidad y lo ingirió sin darse cuenta. Su trayecto en bicicleta desde su laboratorio hasta casa, en Basilea, fue sin duda lisérgico. También se da la circunstancia de que ese día se convirtió en El Día de la Bicicleta
  • En Suiza se inventó el chocolate con leche. En este país fue donde se fabricó el primer chocolate con leche del mundo, obra y gracia de Daniel Peter en 1875. También es hogar de la sede administrativa de Nestlé…Henri Nestlé nació en Suiza y convirtió su apellido en una metonimia del chocolate, lo cual sorprende teniendo en cuenta que empezó elaborando recetas para bebé a mediados del siglo XIX
  • Suiza tiene una bandera cuadrada. Junto con el vaticano, son los únicos países que poseen una bandera cuadrada
  • Está prohibido por ley tener solamente una mascota. Si un suizo se plantea tener una mascota como un conejo, un ratón o un canario, la ley suiza les obliga a tener dos como mínimo. Suiza cuenta con una de las leyes de bienestar animal más estrictas del mundo y considera el aislamiento animal como abuso
  • Si se tiene perro, hay que pagar impuestos. Existen impuestos por tener un perro. Éstos varían en función del tamaño y el peso del animal. Además, sus propietarios deben hacer un curso de capacitación para saber cómo cuidar de forma adecuada a sus mascotas. Sin duda, un referente
  • La mitad de los relojes de lujo producidos en el mundo son suizos. Algunas de las marcas más conocidas son Tissot, Rolex, Tag Heuer… ¡no acabaríamos nunca!. Si queréis saber cómo se fabrican podéis ir el Museo de Patek Philippe en Ginebra. Sin duda, una visita muy interesante

Información adicional

Gastronomía suiza

Referencias literarias y cinéfilas en Suiza