Lisboa, la tradición y el vanguardismo

Tranvía, Lisboa

«La ciudad de las siete colinas»

Dedico este post a mis amigas Loreto y Lidia, con las que me escapé hace poco a Lisboa…¡y lo pasamos fenomenal!. ¡Espero que os guste, un beso!-Ana

La ciudad de Lisboa, donde actualmente conviven la tradición y la modernidad, es la capital de nuestro país vecino Portugal. Aunque es conocida como “la ciudad de las siete colinas” en realidad son ocho las que la rodean. Las siete que le dan el apodo son San Jorge, San Vicente, San Roque, Santo André, Santa Catarina, Changas y Santa Ana, que son las que se pueden ver si se alcanza la ciudad desde el Tajo. La octava, es la de Graça, donde se encuentra el castillo de San Jorge y es además, la más alta de todas.

Lisboa es llamada también “la ciudad de la luz” y paseando por allí se entiende el porqué. Los días son largos en verano y tiene una luz mágica que invita a disfrutar de ella y a recorrerla para descubrir sus rincones y secretos.

En los últimos años ha destacado como ciudad vanguardista y se ha convertido en un destino de moda, ya que combina a la perfección su legado tradicional con lo moderno. El arte callejero es buena muestra de ello.

Lisboa es nuestra ciudad preferida en Europa. Siempre hemos dicho que nos gustan los ambientes bohemios y decadentes…pero la capital lusa es mucho más que eso. El encanto que tiene es muy particular y cada rincón alberga sin duda algo especial.

Historia de Lisboa

Para entender la evolución de la ciudad de Lisboa es necesario echar la mirada atrás y conocer, al menos por encima, su historia.

Es una de las ciudades más antiguas de Europa. Su origen se atribuye a los fenicios hace 3000 años, quienes la nombraron como Allis Ubbo (Puerto Seguro). Posteriormente llegaron los griegos, cartagineses y más tarde los romanos. En el año 714, la ciudad es invadida por los musulmanes que la denominan Lissabona. Cuatro siglos más tarde es tomada por los cristianos y finalmente, en 1255, es elegida como la capital por su localización estratégica.

Durante los siglos XV y XVI, Lisboa vive su época más gloriosa con la hegemonía del imperio portugués. Uno de los personajes más famosos de su historia es el marino Vasco de Gama, quién abrió una muy provechosa ruta comercial que permitió comerciar con la seda, especias y joyas venidas desde la India.

La prosperidad y riquezas de este periodo se ven reflejados en el estilo arquitectónico manuelino. Esta época de bonanza, junto con el descubrimiento de oro en Brasil, se extiende hasta el siglo XVII.

Sin embargo, en el año 1755, se produce uno de los terremotos más destructivos de la historia. Lisboa pierde más de un tercio de su población y la ciudad queda en ruinas. Solamente el barrio de Alfama, logra permanecer en pie.

En respuesta, el primer ministro, el Marqués de Pombal, manda iniciar de inmediato la reconstrucción de la ciudad. Esta vez los edificios se construyeron a prueba de terremotos y con un trazado ordenado dando lugar al conocido barrio de la Baixa.

¿Qué ver en Lisboa?

Esta capital no es especialmente famosa por sus monumentos o museos sino por su historia y vivencias que han quedado plasmadas en el carácter de sus barrios.

Por eso, os resumimos a continuación qué ver en Lisboa en cada uno de ellos.

Plaza del Marqués de Pombal y Avenida da Liberdade

Se localiza en la zona norte de la ciudad, aquí encontraréis edificios altos y un trazado de las calles más moderno y ordenado.

La plaza del Marqués de Pombal es el inicio de la Avenida da Liberdade y también lo es del Parque Eduardo VII. Este parque toma su nombre del monarca inglés Eduardo VII y tiene una vista preciosa de los jardines, la Plaza y la Avenida.

Jardines Lisboa
Parque de Eduardo VII, Lisboa

En la elegante Avenida da Liberdade, de estilo parisino, encontraréis las tiendas más glamurosas de Lisboa, es donde se encuentran todas las grandes marcas. Bajando desde la plaza por la Avenida llegaréis a la Plaza de los Restauradores y continuando un poco más a la Plaza de Dom Pedro IV, más conocida como el Rossio.

La Baixa

El barrio de La Baixa fue una de las zonas que más sufrió los efectos del terremoto de 1755. Sin embargo, renació de la mano del Marqués de Pombal, como un entramado ordenado de calles y plazas. La vía principal es la Rua Augusta, muy concurrida tanto por turistas como por los propios lisboetas, ya que es una famosa zona comercial. Las calles cercanas tomaron el nombre de los oficios de antaño.

En La Baixa podemos encontrar los siguientes puntos de interés.

El elevador de Santa Justa

Entre estas calles se levanta, desde 1902, el Elevador de Santa Justa, que conecta la Baixa con el Chiado. En él se encuentra un mirador que proporciona una preciosa vista del río, la Baixa, la plaza del Rossio, el Castillo de San Jorge y la Plaza del Comercio.

El elevador es parte del transporte urbano de la ciudad y es obra de Raoul Mesnier, que se inspiró en la famosa Torre Eiffel. Pero a diferencia de lo que sucediera con ésta, la instalación del elevador tuvo una gran acogida por parte de los lisboetas, ya que es una forma rápida de evitar subir las cuestas y escaleras para llegar al Chiado.

Elevador de Santa Justa, en Lisboa

El precio por subir es algo elevado (5 euros ida y vuelta) y las colas son largas….¡pero nos armamos de paciencia y lo conseguimos!.

Vista de la ciudad desde lo alto del Elevador de Santa Justa, con el Castillo de San Jorge al fondo
Vista de la Plaza de El Rossio desde el Elevador de Santa Justa
En lo alto del Elevador de Santa Justa, con el Convento do Carmo detrás

La Plaza del Comercio

Si continuáis por la Rua Augusta, llegareis a la Plaza del Comercio, a la cual accederemos por el Arco de la Rua Augusta.

Plaza del Comercio, en Lisboa

Como viene a ser costumbre en Lisboa, el Arco de la Rua Augusta tiene un mirador desde el cual se puede contemplar la enorme plaza. Este arco empezó a construirse en 1755 y es el símbolo de la reconstrucción de la ciudad. Aunque fue el segundo intento el que finalmente perduró, ya que la primera construcción fue demolida.

La Plaza del Comercio es la más grandiosa plaza de Lisboa, escenario de eventos tan importantes como el regicidio de la ciudad. Se levanta donde antaño lo hiciera el Palacio Real destruido en el terremoto. Los elegantes portales en forma de arco y las fachadas de color amarillo, dejando el área abierta por su zona sur, le confieren un aspecto muy particular y atractivo. Antiguamente, esta plaza fue la puerta de Lisboa a los barcos mercantes que llegaban a la ciudad a través del Río Tajo, por lo que la amplitud y magnificencia de la misma daban a los visitantes una idea clara de la grandeza de Lisboa.

Observar el estuario del Tajo desde la Plaza del Comercio es un auténtico placer. Esta zona está siempre muy animada y, las vistas, son preciosas.

Estuario del Tajo, en la Plaza del Comercio de Lisboa

El Rossio

La Plaza de Dom Pedro IV, primer emperador de Brasil, más conocida como el Rossio, es un lugar de reunión y siempre se encuentra animada. Es el centro neurálgico de Lisboa. En esta plaza también tuvieron lugar sucesos de todo tipo, desde manifestaciones, festejos y la conocida Revolución de los Claveles en 1974, alzamiento que terminó con la caída de la dictadura de Salazar.

Plaza del Rossio, en Lisboa

En la plaza destacan el Teatro Nacional Doña Maria II y la estación ferroviaria del Rossio, con una imponente fachada construida en 1887.

Fachada de la estación de tren del Rossio

Chiado

Situado inmediatamente al oeste de La Baixa, nos encontramos el barrio del Chiado y más allá el Barrio Alto. Ambos representan el lado más bohemio de Lisboa. De hecho, el Chiado es conocido como el “Montmartre de Lisboa”. Además fue reconstruido por completo después del incendio de 1988.

El Chiado es el barrio de las letras de la ciudad, además de ser la zona donde tradicionalmente residía la nobleza de la época. Actualmente, continúa siendo una zona bien dentro de la ciudad y su tradición literaria se puede ver en sus calles. En este barrio, existen dos estatuas tributo al poeta Fernando Pessoa, una a los pies de la casa donde nació y la otra en la terraza del famoso Café A Brasileira.

Estatua de Fernando Pessoa, al lado de la terraza del famoso Café A Brasileira

En Chiado no podemos dejar de visitar los siguientes puntos.

Convento do Carmo 

Un punto de interés y visita obligada en Chiado es el Convento do Carmo y su Museo Arqueológico. La entrada para los adultos es 3.5euros/persona y es gratis para los niños.

Este convento de los Carmelitas, fue casi destruido durante el terremoto y era una de las construcciones góticas más importantes de la ciudad. Tras esta desgracia, se inició su reconstrucción, esta vez en un estilo neogótico. Finalmente, las obras se pararon como resultado de la falta de fondos. Las capillas y el techo quedaron inacabados y le dieron el aspecto que ostenta a día de hoy. En el interior de su museo podréis encontrar obras y piezas desde la Prehistoria hasta la Edad Contemporánea.

Iglesia de San Roque

También es interesante en esta zona visitar la Iglesia de San Roque. Data del siglo XVI y su austera fachada, acorde a los cánones jesuitas, no tiene nada que ver con su interior, en el que se pueden apreciar materiales como cerámica, oro y mármol. También hay un museo en que se pueden ver muestras del arte portugués.

La librería Bertrand

Lisboa, hogar de grandes escritores, presume además de albergar la librería más antigua del mundo…y como no, merece la pena acercarse a visitarla. Se llama Bertrand, fue fundada en el año 1732 y se ubica en Chiado.

Hace más de 250 años Pedro Faure fundó una modesta librería en la calle Direita do Loreto en Lisboa, pero jamás imaginó que su negocio se convertiría en la cadena más antigua y grande de Portugal.

Aunque la ubicación original de la Librería Bertrand cambió después del gran terremoto que la destruyera en 1755, continuó existiendo en la esquina de la Rua Garret para inspirar a intelectuales y escritores.

En el 2011, los Guinness World Records reconocieron a la famosa librería como la más antigua del mundo que aún se mantiene en operación.

Hoy la cadena posee 55 librerías en todo Portugal, cada una con su propia personalidad, además, es posible encontrar libros para todos los gustos.

El Barrio Alto

Por otro lado, el Barrio Alto representa el lado más alternativo y animado de Lisboa. Aquí encontraréis un sinfín de bares en los que escuchar fados. Es una zona de marcha y al caer la noche muchos jóvenes acuden a socializar a la zona.

En la parte más elevada de este barrio, se encuentra el Mirador de San Pedro de Alcántara, el que es probablemente el mirador más famoso de todo Lisboa. Las vistas y sus jardines son maravillosos. Si no habéis llegado a pie a esta zona, al mirador podréis acceder con un tranvía muy antiguo (sólo tiene un vagón, está enfocado hacia el turismo), que se coge desde la Avenida da Liberdade, muy cerca de la plaza de los Restauradores.

En el mirador de San Pedro Alcántara, en Lisboa

Si hay algo que predomina en Lisboa son sus famosos miradores y, el de San Pedro de Alcántara, es uno de los más completos de la ciudad, ya que abarca casi todos los puntos más importantes. Además, hay un mapa de azulejos que os ayudará a situar todos estos sitios y en una ciudad con tanto desnivel como ésta…¡a veces viene realmente bien situarse desde las alturas! ;).

Otro mirador del Barrio Alto, aunque menos famoso que el de San Pedro Alcántara, es el de Santa Catarina. Desde el mismo se divisa una bonita panorámica del conocido puente 25 de Abril, el puente colgante más largo de Europa.

En el mirador de Santa Catarina, en Lisboa

En esta zona también podemos destacar el Palacio de São Bento, un edificio de estilo neoclásico. Es la sede del Parlamento Portugués desde la prohibición de las órdenes religiosas en 1834.

Palacio de São Bento, en Lisboa

Alfama

Alfama es el barrio más castizo de Lisboa y el único que sobrevivió al terremoto. De origen árabe, inicialmente se llamó Al-Hamma. Esta antigua zona de pescadores contiene la esencia lisboeta y es, además, la cuna de la música fado. 

El Castillo de San Jorge

Las estrechas y laberínticas calles se extienden sobre la ladera del Castillo de San Jorge. Esta fortaleza árabe se construyó a mediados del siglo XI y entre los siglos XII y XVI fue el Palacio Real. Sin embargo, una vez más, el nefasto terremoto de 1755 dejó el Castillo en ruinas y su restauración no comenzó hasta el siglo XX.

Las vistas desde aquí son preciosas ya que estamos sobre la colina más alta de Lisboa.

El Castillo de San Jorge, en Lisboa
Vista de la ciudad desde el castillo

La Catedral

Otro de los iconos de la capital portuguesa es la Catedral de Sé o Catedral de Lisboa. Su construcción se inicia en 1150 sobre una antigua mezquita, cuando los cristianos reconquistan la ciudad. Aunque la austera fachada recuerda al estilo romántico, su estilo es gótico, por lo que puede que os recuerde a la famosa Catedral parisina Notre Dame.

El Mirador de Santa Lucía

Y por supuesto recorriendo Alfama no podemos olvidarnos del Mirador de Santa Lucía. Es el más famoso de este barrio. Aunque sus vistas no son tan espectaculares como las de otros miradores de esta zona (como el de Portas do Sol, que está muy cerca), el mirador de Santa Lucía posee el encanto de los pequeños rincones tan típicos de Lisboa, con su cubierta de buganvillas y las paredes de azulejos desconchados. Esta parte es estupenda sin duda para tomar algo, ¡veréis que el ambiente es muy animado!.

En el Mirador de Santa Lucía, en Lisboa
En el mirador de Portas do Sol, en Lisboa

Otros puntos de interés en Alfama

En Alfama también podréis acercaros al Panteón Nacional, que antaño era conocido como la Iglesia de Santa Engracia. Esta gran construcción barroca comenzó a construirse a finales del XVII y se terminó del todo… en 1966. De ahí que los portugueses comparen cómicamente cualquier proyecto extendido en el tiempo con las obras de Santa Engracia.

Otro punto de interés en este castizo barrio es un mercado tradicional que se llama Feira da Ladra. No está todos los días. Cuando nosotras fuimos, era ya tarde, casi en la puesta de sol, y estaba cerrado, así que no pudimos verlo. ¡Una pena!.

Por último, en Alfama también tuvimos la oportunidad de acercarnos hasta la Casa dos Bicos. Es una excelente muestra del gótico lisboeta. Situada en la plaza del Campo das Cebolas, frente al Tajo y la avenida Dom Henrique, enseguida llama la atención su fachada, salpicada de pequeñas pirámides de piedra o puntas de diamante. De ahí proviene su nombre popular, que podemos traducir como la “casa de los picos”. La Casa se sitúa al este de la Plaza del Comercio, en la Rua dos Bacalhoeiros, muy cerca de donde empezaba el río antiguamente. Será a principios del siglo XX cuando se construyó una gran plataforma para ganarle terreno al Tajo.

Frente a la Casa dos Bicos, en Lisboa

Graça

Este barrio colinda con Alfama por su parte norte. Es una zona tranquila y menos turística. Lo más llamativo es el mirador, desde donde se puede ver el Castillo de San Jorge desde otra perspectiva, con el río Tajo de fondo. Es una de las vistas más bonitas de la ciudad. En Diciembre, suelen decorar el castillo con luces de Navidad y de noche, iluminado sobre la colina, es muy llamativo.

En el mirador de Graça, en Lisboa

Belém

Ya en las afueras se encuentra Belém. Este barrio se sitúa al oeste del centro de la ciudad. La distancia es grande y, aunque siempre se puede ir andando (lo que supondría casi una verdadera peregrinación), la mejor manera de llegar es cogiendo el tranvía nº 15. Lo podéis tomar en la Plaza de Figueira o en la Plaza del Comercio, es un trayecto de uno 25 min más o menos.

Los puntos de interés más importantes son el Monasterio de los Jerónimos, La Torre de Belém y el Monumento a los Descubridores. Además, el paseo al lado del río con la vista del puente colgante 25 de Abril y el Cristo Rei de fondo, es realmente agradable.

El Monasterio de los Jerónimos

El Monasterio de los Jerónimos se incluye dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983. Su estilo manuelino recuerda la época de esplendor. La puerta lateral llama especialmente la atención y la Iglesia se puede visitar, aunque normalmente los lunes se encuentra cerrada al público.

Monasterio de los Jerónimos, en Lisboa

Justo en frente del Monasterio se encuentran los jardines Plaza del Imperio, el Jardín de Vasco de Gama y el Jardín de Alfonso de Alburquerque.

Jardines en frente del Monasterio de los Jerónimos

Monumento a los Descubridores

Los jardines del Monasterio son muy agradables para pasear. Desde ellos se llega al Monumento a los Descubridores. Se construyó a mediados del s. XX en homenaje a los navegantes y exploradores portugueses. Se puede acceder y subir mediante un ascensor. Las vistas son espectaculares, merece la pena.

Monumento a los Descubridores, en Belém
Vista desde lo alto del Monumento a los Descubridores

Torre de Belém

Continuando por el paseo, llegaréis a la Torre de Belém. Esta famosa Torre, levantada en el siglo XVI, tenía dos funciones. La primera era servir como elemento para el sistema defensivo de la ciudad y la segunda, representar la grandeza de Portugal al ser lo primero que veían los navegantes antes de llegar a Lisboa. Además, al igual que ocurre con el Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belém fue también declarada Patrimonio de la Humanidad.

Torre de Belém

Por último y, no por ello menos típico, no podéis ir a Belém y no probar los Pasteles de Belém o Pasteles de Nata, ¡¡están buenísimos!!. La pastelería más emblemática se encuentra en Rua de Belém 84 a 92. Aunque es un sitio turístico y habrá colas…tened paciencia…¡merece la pena!:).

LX Factory

Se puede decir que LX Factory es una de las zonas más modernas de Lisboa.

Se encuentra situada justo debajo del puente 25 de Abril y se trata de una zona industrial reconvertida. Esta idea nace en los años de crisis, ya que el alquiler de estos locales era más accesible para los jóvenes diseñadores y artistas. Actualmente, alberga tiendas de arte, ropa de diseño y librerías, además de una oferta gastronómica y de ocio importante.

Destacamos el arte callejero con los numerosos graffitis y la librería Ler Devagar, que es un auténtico paraíso para los amantes de la lectura. Dentro de la misma podréis encontrar una cafetería y en los pisos superiores una antigua imprenta.

¿Dónde comer en Lisboa?

La gastronomía será sin duda un punto fuerte en vuestro viaje a Portugal. La ciudad de Lisboa por supuesto tiene gran oferta de restaurantes y, sobre todo en el Barrio Alto, tendréis muchas opciones para todos los gustos. Nosotras estuvimos en un par de sitios, «Sea Me» y «Sacramento», ambos en Chiado, que nos gustaron bastante.

¿Dónde tomar una copa en Lisboa?

Si después de cenar queréis tomar algo, en el Barrio Alto es donde hay bastantes bares también. Estuvimos en uno que se llama «Vestigius», detrás de la estación de Cais do Sodre, que nos gustó. Éste casi lo recomendaríamos más que para por la noche, para la puesta de sol o para tomar algo por la tarde, aunque también podéis ir después de cenar. Está al lado del Tajo. ¡Muy agradable!.

Además, por supuesto la zona de moda ahora es la llamada Pink Street. Esta peculiar calle parece tranquila…hasta que cae la noche y se convierte en una zona de marcha…¡donde los lisboetas acuden en masa!. Es una buena muestra del ambiente nocturno de Lisboa:).

Cafés con encanto

Para merendar o tomar un café,  no podemos dejar de nombrar el archiconocido Café «A Brasileira», en Chiado. Se llama además «Café de Pessoa», por el famoso escritor que iba hasta allí a inspirarse. Se nota que pasan los años por él, pero aún así es un sitio emblemático que se debe visitar.

Otro de los cafés que no os podéis perder es el Café Nicola, en la Plaza de El Rossio. Con su fachada art déco y su larga historia se ha convertido en otro de los cafés más famosos de Lisboa.

Un plan muy recomendable

Además, en muchas guías sugieren ir a ver un espectáculo de fados, la música tradicional portuguesa. Nosotras en Lisboa no los hemos visto, pero sin duda es un plan que puede estar bien. ¡Podéis preguntar en el hotel si os recomiendan algún sitio!.

Visitas cercanas

Si os sobra tiempo en vuestro viaje por supuesto existen puntos muy recomendables a los que os podréis acercar desde Lisboa. Es este enlace incluimos los que nosotras conocemos.

Transporte

Lisboa es una ciudad muy cómoda, el centro se puede recorrer fácilmente andando ya que las distancias no son largas. Sin embargo, su apodo «la ciudad de las siete colinas» le hace justicia y a menudo os encontraréis interminables escaleras que subir y enormes cuestas. Por ello, si no estáis muy en forma o simplemente no os apetece subir tanto, podéis coger los míticos tranvías o también los autobuses.

El tranvía es uno de los símbolos de la capital lusa. El nº 28 es uno de los más famosos, ya que conecta Martim Moniz con Campo Ourique y atraviesa los populares distritos turísticos de Graça, Alfama, Baixa y Estrela. Los visitantes de la ciudad lo conocen como el clásico recorrido en tranvía de Lisboa, a bordo del pintoresco tren amarillo que avanza bamboleándose y chirriando por las estrechas callejuelas de la ciudad.

Lo malo es que el transporte público muchas veces está hasta arriba, normalmente de turistas deseosos de subir. Otra opción es utilizar Uber, es rápido y entre varios sale más económico incluso.

Lisboa cuenta con un aeropuerto (Aeroporto da Portela) y con varias estaciones de tren, tanto de cercanías como de largo recorrido. La estación de Oriente, en el Parque de las Naciones, es la más importante. Las demás son Santa Apolonia, el Rossio, Cais do Sodré y las de Entrecampos, Roma-Areeiro, Sete Rios y Campolide. Aparte de éstas, hay otras pequeñas estaciones que sirven a diversas líneas de cercanías. Son los casos de Santos, Alcántara Mar o Belém (en la línea de Cascais), Benfica (en la línea de Sintra) o Alcántara Terra, que conecta con varias líneas.

Información general de Portugal

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