Gran Canaria: Zona Centro

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«Explorando el centro de Gran Canaria»

La zona centro de Gran Canaria es la parte montañosa de la isla. Allí tendréis la oportunidad de ver paisajes asombrosos, dando la sensación de estar más casi en los Pirineos que en Canarias. Nosotras somos muy amantes del senderismo y la montaña, así que nos quedamos fascinadas con esta parte de la isla. Os contamos a continuación los puntos que no os podéis perder por esta zona.

Santa Brígida

Por las laderas de un barranco cubierto de cipreses y palmeras se extiende Santa Brígida, un pueblo antiguo de pintorescas callejuelas con eucaliptos y balcones rebosantes de flores. Por su proximidad a Las Palmas, Santa Brígida es un lugar muy visitado. 

En las laderas de la montaña vecina crecen las viñas con cuyas uvas se elabora el vino de Monte, el mejor tinto de la isla. Desde la terraza situada delante de la Iglesia de Santa Brígida hay una bella vista de los palmerales cercanos. El templo es una construcción gótica de tres naves levantada en 1904 en el mismo lugar en que Isabel Tierra, nieta de Pedro Tierra, uno de los conquistadores de Gran Canaria, mandó construir una capilla en 1520. Esta capilla fue reemplazada en 1580 por una iglesia que, a su vez, fue destruida en su casi totalidad por un incendio a finales del siglo XIX. Solo se salvó la torre, que data de 1756. 

Iglesia de Santa Brígida, en Gran Canaria

Caldera de Bandama

Merece la pena recorrer los 6 km que separan Tafira de la cumbre del pico de Bandama. Aunque se trata de un volcán relativamente bajo (570 m), en su cumbre se encuentra uno de los mejores puntos panorámicos de Gran Canaria, el mirador de Bandama. Desde él se contempla una magnífica vista de toda la ciudad y del centro montañoso de la isla. Debajo queda la amplia caldera de Bandama, de 1.000 m de diámetro y 200 m de profundidad, que tomó su nombre de Daniel von Damme, un comerciante holandés del siglo XVI, que junto con su mujer, la canaria Juana Vera, cultivó viñas en el cráter. En la actualidad la zona está cubierta de naranjos, higueras y palmeras, y en las laderas del volcán crecen eucaliptos y pitas, junto con arbustos y matorrales. En 1891 se construyó un campo de golf, el más antiguo de España, justo al sur del pico Bandama. 

Caldera de Bandama, en Gran Canaria

Vega de San Mateo

Situada en un fértil y verde valle, a 21 km de Las Palmas, la pequeña localidad de Vega de San Mateo es famosa por su gran mercado agrícola dominical. Además de frutas, verduras y quesos, los campesinos venden cabras, cerdos y vacas. San Mateo es conocida también por sus cestas de mimbre y por ser el productor de cuchillos, cuero y carpintería de las islas. A menudo todo está disponible en el mercado. 

En la calle principal se encuentra la Iglesia de San Mateo, ejemplo de la arquitectura neocanaria. Sobre las dos naves cuelga una campana enviada desde Cuba por emigrantes canarios. La iglesia guarda una imagen de San Mateo del siglo XVII, patrón del pueblo.

Calle de Vega de San Mateo, en Gran Canaria

Telde

Es un punto del centro de Gran Canaria que no os podéis perder. Antes de la conquista española, Telde fue la residencia del jefe local de los guanches. Posteriormente, se convirtió en un importante puerto para el transporte de la caña de azúcar. De esta localidad es Fernando de León y Castillo, ingeniero y diplomático que jugó un importante papel en la regeneración de Gran Canaria. 

Hacia finales del siglo XV se construyó aquí una pequeña capilla, sobre cuyos cimientos empezó a edificarse en 1519 la actual Iglesia de San juan Bautista. En ella destacan el altar manierista y un tríptico flamenco de la primera mitad del siglo XVI. 

Desde la Plaza de San Juan, donde se alza la iglesia, sale la calle Inés Cemida, que conecta con otra parte histórica de la ciudad, San Francisco. Aquí existen casas de dos plantas pintadas en verde y blanco. Algunas de sus calles están flanqueadas por viviendas con balcones de hierro forjado y madera. 

Plaza de San Juan, en Telde

Pico de Las Nieves

La zona montañosa del centro de Gran Canaria se llama Pico de las Nieves. Las montañas y paisajes que podréis observar aquí son impresionantes. En este enlace tenéis descrito todos los puntos de interés de esta parte.  

La Aldea de San Nicolás

Este pequeño pueblo está situado en un fértil valle atravesado por barrancos. En las tierras de labor se cultivan plátanos, naranjos, aguacates, papayas y mangos, y las laderas de los barrancos están cubiertas de cactus y bambúes.

El edificio más interesante del pueblo es la Iglesia de San Nicolás, de 1972, inspirada en la arquitectura tradicional canaria. Cuenta con algunas imágenes de Luján Pérez. Este templo se levantó sobre los cimientos de una antigua capilla de principios del siglo XVIII.

Cactualdea es un parque donde crecen miles de cactus importados de Madagascar, México, Bolivia y Guatemala, junto con palmeras, dragos, y plantas de aloe vera. También merece la pena visitar el amplio estadio de lucha canaria y una cueva guanche. 

A unos 9 km al norte se encuentra el Mirador del Balcón, situado al borde de un acantilado, a 500 m sobre el nivel del mar. Desde aquí se contempla la parte nororiental de Gran Canaria. 

Mirador del Balcón

San Bartolomé de Tirajana

Fundada en el siglo XVI por los españoles, esta bonita localidad fue en su origen una aldea de pastores. La zona en la que se encuentra el rico Valle de Tirajana, es famosa por sus huertos de almendros, ciruelos, melocotones y cerezos, cuyos frutos se utilizan para elaborar vodka y otros licores, como la guindilla, un licor de cerezas típico de la zona.

La primera capilla de San Bartolomé data del siglo XVI. Posteriormente, en 1690,  comenzó a construirse sobre sus cimientos una iglesia de tres naves que no fue consagrada hasta 1922. Destacan en ella las bóvedas mudéjares y las imágenes de santos. También merece la pena visitar el antiguo cementerio, en una colina, donde los muertos eran enterrados directamente en la tierra, en vez de en los nichos del camposanto. 

Iglesia de San Bartolomé de Tirajana

Fataga

A unos 8 km al sur de Bartolomé, en un bello paraje de altos acantilados, palmeras y árboles frutales, se encuentra Fataga, un pueblo de montaña con casas antiguas y la iglesia de San José, de 1880. Próximos al templo quedan los embalses de Tirajana y de Fataga, hasta los que hay un bonito paseo. 

Calle en Fataga

Santa Lucía de Tirajana

Esta localidad de montaña del centro de Gran Canaria está situada a 700 m sobre el nivel del mar, en la parte más alta del fértil valle de palmeras de Santa Lucía de Tirajana. En lo alto de la colina se alza la iglesia de Santa Lucía, construida en 1898 sobre los cimientos de una capilla del siglo XVII. 

En el Museo del Castillo de la Fortaleza se exponen piezas arqueológicas guanches que fueron encontradas en las laderas de las colinas circundantes. Este museo etnográfico y arqueológico está situado en un edificio a modo de castillo, con torres y almenas. Aquí se ha reproducido también un dormitorio canario del siglo XVII. Asimismo, hay cerámica, peces, objetos de piel, cestas y esqueletos. 

Museo del Castillo de La Fortaleza, en Santa Lucía

Necrópolis de Arteara

La Necrópolis de Arteara es el cementerio aborigen de mayor entidad de la isla, tanto en extensión como en número de inhumaciones, ocupa un espacio de 137.570 m2 y alberga 809 estructuras tumulares, con enterramientos individuales y colectivos. En este enlace tenéis más información. 

En la Necrópolis de Arteara

Agüimes

También en el centro de Gran canaria está Agüimes, un pueblo de estrechas calles y bonitas casas. Su punto más importante es la Iglesia de San Sebastián, que se alza en la plaza del Rosario. Este templo, de tres naves y bóveda de cañón, fue construido entre 1796 y 1808 y es, junto con la Catedral de Las Palmas, una de las mejores muestras de la arquitectura neoclásica del archipiélago. Su amplia cúpula le da un toque oriental. Las figuras de santos de su interior son obra del canario Luján Pérez (1756-1815). 

Otro lugar de interés en Agüimes es el Parque de los Cocodrilos, un pequeño zoológico con espectáculos de cocodrilos y loros entrenados. En septiembre la ciudad acoge el festival de Teatro de Encuentro Internacional Tres Continentes, un animado acontecimiento cultural que cuenta con la participación de grupos europeos, africanos y sudamericanos.  

En Agüimes se encuentra el barrio costero de Arinaga. Por lo general, es una zona muy ventosa. La entrada es más bien industrial y no muy bonita, repleta de molinos que generan energía. No obstante, una vez descubráis su costa, os enamorará. Es una zona muy local y apenas transitada por turistas. 

En una calle de Agüimes

Ingenio

Esta pequeña localidad del centro de Gran Canaria, en la zona este, cercana al barranco de Guayadeque, es una de las más antiguas de la isla. Su nombre de debe a que en ella existió una floreciente industria azucarera en el siglo XVII (un ingenio es una planta azucarera). Más tarde la zona se dedicó a la elaboración de ron, pero en la actualidad el terreno se ha dedicado al cultivo de los tomates.

Sin embargo, Ingenio es conocida sobre todo por sus bordados. El Museo de Piedras y Artesanía, un edificio barroco con torretas cubierto de buganvillas, es la sede de la escuela de bordados. El museo contiene también una colección de rocas y minerales, utensilios agrícolas, cerámica y cestas. La majestuosa iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria domina una bonita plaza con balcones de madera. 

Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria

Barranco de Guayadeque

Una sinuosa carretera panorámica en el centro de Gran Canaria recorre 7 kilómetros por la base del Barranco de Guayadeque, cuyo nombre en guanche significa «lugar de las aguas que fluyen». La corriente que mana por el barranco abastece de agua a los pueblos vecinos de Ingenio y Agüimes. 

El barranco de Guayadeque está cubierto de cactus, aloe vera, palmeras, pinos canarios y unas 80 especies autóctonas. En primavera la aridez del suelo del barranco se ve suavizada por los almendros en flor. 

En esta zona se encuentra una de las necrópolis prehistóricas guanches más importantes, situada en cuevas inaccesibles donde se enterraba a los muertos envueltos en pieles de animales. Muchas de estas grutas fueron saqueadas en el siglo XIX por los habitantes de la zona, que vendieron las momias al Museo Canario de las Palmas de Gran Canaria. Las cuevas eran utilizadas también como habitáculos, almacenes de alimentos y para rituales de fertilidad. 

En el barranco de Guayadeque viven actualmente personas que, al igual que los guanches, han construido sus casas en las cuevas. Esta pequeña población cuenta con un capilla excavada en la roca para cubrir sus necesidades espirituales, mientras que las más mundanas las satisfacen los bares-cuevas donde se sirve vino de la zona, pan y aceitunas de Temisas con salsa de mojo verde. 

El barranco de Guayadeque es elegido también por muchos para pasar el domingo. La carretera que discurre por aquí termina en el Restaurante Montaña de las Tierras. Más adelante, la vía continúa por un sendero intransitable para los coches. En verano, los rayos de sol que se proyectan en las rocas con bastante cegadores. 

Barranco de Guayadeque

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