Construcciones de César Manrique

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«El hombre y la naturaleza»

La también llamada «isla de César Manrique», cuenta con numerosas muestras de la arquitectura de este gran artista. Su impresionante obra y especialmente su extraordinaria visión de la relación entre la naturaleza y el hombre impregnan muchos rincones. Además reflejan la forma de pensar de los habitantes de Lanzarote y de todos los canarios.

El respeto por el entorno natural es una de las claves de la obra arquitectónica de César Manrique. Está totalmente integrada en el paisaje. Encontraréis sus construcciones en muchas partes de la isla: rotondas en las carreteras, plazas… Las más importantes son la siguientes, cuya visita consideramos imprescindible.

Fundación César Manrique

A las afueras de la población de Tahiche, César Manrique construyó la que sería su casa entre 1968 y 1988. Es conocida como Taro de Tahiche. En 1992, el mismo año de su muerte, la donó a la Fundación César Manrique, un organismo fundado por el artista y un círculo de amigos. El objetivo era promover una arquitectura armoniosa con el entorno.

La casa tiene varios niveles y actualmente alberga algunas zonas de exposiciones como museo de arte moderno. Cuenta con varias salas con una decoración impactante, además de una zona de jardín, terraza y piscina. El agua azul turquesa produce con el entorno oscuro volcánico un contraste más que sorprendente. En las afueras de la casa hay un café  y un jardín con un característico mural construido en 1992 que combina roca volcánica y azulejos.

Casa-museo de César Manrique

Situada en el pueblo de Haría, es la residencia que el artista construyó en 1988. En ella vivió hasta su muerte cuatro años más tarde. El traslado a este pueblo de vida tranquila fue motivado por la búsqueda de un ambiente propicio para pintar. En Haría encontró el reposo y el contacto con la naturaleza que tanto apreciaba. Esto se convirtió para él en una fuente de inspiración y disfrute de la vida.

La visita a la casa resulta impresionante, ya que además está perfectamente conservada. En ella se percibe claramente el modo de vida y el día a día de César Manrique. En su taller se puede contemplar la obra en la que trabajaba cuando murió en un inesperado accidente de coche en Septiembre de 1992.

Los Jameos del Agua

A finales de los años sesenta, César Manrique convirtió estas cuevas naturales formadas a causa de una corriente de lava en un complejo con distintas zonas de ocio. Por una escalera de desciende a un restaurante subterráneo y más adelante a una cueva, con un lago de agua salada conectado con el océano. En él vive el cangrejo ciego. El fondo está por debajo del nivel del mar y el nivel del agua sube y baja con la marea. Desde aquí y subiendo se encuentra el Jameo Grande, un estanque de forma irregular rodeado por artísticos jardines con flores tropicales. Esta parte incluye además un auditorio subterráneo. Este paraje tiene fama por su excelente acústica. Además hay también en el complejo salas de exposiciones. Tres veces por semana los Jameos del Agua se convierte en sala de baile.

Os recomendamos ir a cenar alguna noche al restaurante de los Jameos del Agua, ¡os encantará!.

El jardín de Cactus

En Guatiza, en el norte de Lanzarote, se encuentra el Jardín de Cactus. Reúne más de 1.400 especies de cactus de todo el mundo. Es fácilmente reconocible desde la carretera gracias al gran cactus metálico que hay a su entrada.

Este cactarium es la última obra realizada por César Manrique en la isla. Cualquier visitante que disfrute de la cercanía de la naturaleza encontrará en sus senderos empedrados un tranquilo lugar para pasear y disfrutar del paisaje de Lanzarote.

El Mirador del Río

El Mirador del Río, en el norte de Lanzarote, es una obra de arte sobre la cima de un imponente acantilado. Mirando al norte desde su amplia barandilla aparecen tres pequeños islotes, el archipiélago Chinijo. Están separados de Lanzarote por el estrecho que da nombre al mirador. El mayor de ellos es La Graciosa, que presume de conos volcánicos perfectos y de una amalgama de colores ocres y ‘beige’. El conjunto de los islotes, el mar, el cielo y la profundidad del acantilado transmiten amplitud y libertad. El edificio fue diseñado por César Manrique, quien lo mimetizó perfectamente usando roca volcánica del entorno. El interior envuelve con sus formas curvas, casi orgánicas, sorprendiendo por el excelente uso de la luz.

Museo del Campesino

En el centro de Lanzarote, junto a un cruce de caminos ubicado en San Bartolomé, se encuentra la Casa Museo del Campesino. Diseñada por César Manrique, está inspirada en la arquitectura típica lanzaroteña y en sus paredes blancas y brillantes. Su Monumento a la Fecundidad, cuyos 15 metros de altura desafían al viento, atrae la mirada de todo el que pasa a su lado. Ya en el interior del museo el visitante descubrirá los secretos de la artesanía local, las tradiciones y el modo de vida de los agricultores de la isla.

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