Cine y Literatura en Croacia

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El cine croata

El origen

La historia del cine croata comenzó en octubre de 1896, cuando el actual territorio era parte todavía de Yugoslavia. En aquel año la primera proyección tuvo lugar en Zagreb. Sin embargo, no fue hasta 1906 cuando existió la primera sala de cine permanente, ubicada también en la actual capital. Para entonces, los entusiastas aficionados como Josip Karaman y Oktavijan Miletić eran los máximos protagonistas.

Poco se documentó sobre los días del Imperio Austro-Húngaro. Algunos relatos dan cuenta de «Brcko u Zagrebu», lanzada en 1917 y dirigida por Arsen Maas, como el primer largometraje croata.

La era yugoslava

Como en muchos otros países europeos, el cine era un instrumento de propaganda de vital importancia para el régimen yugoslavo. Durante esta época, algunos cineastas croatas ganaron éxito internacional. Fue el caso de Branko Marjanović, que en 1943 produjo el documental «Straža na Drini», ganador de un León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.

En el comienzo de una nueva década, el modernismo se desarrolló en el cine croata. A partir de 1960 se registró un crecimiento exponencial de las producciones animadas en el país. Se creó la primera escuela de cine de animación croata, Zagrebačka filma crtanog škola (Escuela de Caricaturas de Zagreb).

Seguidamente el país ganó su primer Premio Óscar con el corto animado «Surogat», dirigido por un director nacido en Montenegro, Dušan Vukotic. Esta película fue la primera en romper el monopolio de Disney en los Oscar. Cambió para siempre el paisaje de la industria de la animación croata y mundial.

La crisis de los 90 y una nueva era

Después de la independencia del país, el cine croata se debilitó debido a las múltiples guerras y conflictos étnicos en la antigua Yugoslavia. Son muy pocos los esfuerzos en aquella época y, los trabajos que se hicieron, fueron recibidos negativamente por el público en general.

Sin embargo, a mediados de la década de los 90 una nueva generación de cineastas apareció en escena. Agrupados como Young Croatian Film (YCF), comenzaron a producir historias innovadoras incluyendo comedias y dramas. Vinko Bresan y Zrinko Ogresta se convirtieron en algunas de las principales figuras de una nueva era del cine en Croacia. Lograron éxito local e internacional con películas como «Mondo Bobo» (1997), «Isprani» (1995), ganador del Premio de Italia, y «Crvena prašina» (Red Dust, 1999), ganador en el Festival de Cine de Haifa.

Comenzando el nuevo milenio en el año 2000, el cine croata floreció con directores como Ognjen Sviličić y Arsen A. Ostojić.

La literatura croata

Croacia está todavía recuperándose de los conflictos vividos en el pasado. Después de varias guerras civiles, de pasar de un sistema socialista al capitalismo, varios autores reflejaron en sus obras parte del proceso que vivió este país.

Mucha de la literatura de los últimos años de Croacia nació en sus calles, retratando todo lo que sucedía allí. El poeta, blogger y autor Vlado Bulić, cuya ficción «Journey Into the Heart of Croatian Dream» (2000) causó sensación, tuvo su momento clave después de leer la colección de cuentos de Perišićs titulada «You Can Spit On The One Who’ll Ask For Us» (1999). Éste autor es, para muchos, el que pudo realmente capturar lo que estaba pasando en las calles croatas.

Recientemente en 2014, Roman Simić Bodrožić, publicó el libro «A todos nos falta algo», que reúne los cuentos de 10 autores croatas publicados desde el año 2000. Estos escritores forman una generación que vivió en carne propia el nacimiento de Croacia reflejando este proceso en su escritura.

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