Mont Saint-Michel, el santuario entre las aguas

5/5 - (1 voto)

«La abadía más famosa de Normandía»

La visita a la abadía benedictina de Mont Saint-Michel estaba entre nuestras primeras ideas y puntos de interés para el viaje de Interrail por Francia y Bélgica de aquel ya lejano 2005. Habíamos leído bastante sobre ella. El conjunto de leyendas y su misterio, junto con el entorno, construida en un islote rocoso de Normandía, nos parecían razones más que suficientes para visitarla.

Tras estar la tarde anterior visitando Rennes, cogimos un tren aquel día lluvioso de Abril a primera hora de la mañana, hasta la estación de Pontorson. Desde allí tomamos un autobús urbano que nos llevó hasta la misma abadía, en el pueblo de Mont Saint-Michel.

Historia de la abadía

El Monte Saint-Michel y el municipio del Monte Saint-Michel no siempre se han llamado así. El islote, denominado originalmente Monte Tumba y, más tarde, «el Monte Saint-Michel a merced del mar», ha atravesado todas las épocas hasta convertirse actualmente en el tercer lugar más visitado de Francia.

La leyenda de las visiones del obispo de Avranches

Según cuenta la leyenda San Auberto, obispo de Avranches, fue el fundador del Monte Saint-Michel.  Después de que el arcángel San Miguel se le apareciera tres veces en sueños, decidió construir un oratorio en honor a este personaje divino. 

Durante la construcción, el obispo de Avranches envió a dos canónigos en busca de reliquias de San Miguel. Según se cuenta, trajeron un trozo de su capa roja y un pedazo de mármol sobre el que el arcángel había puesto su pie.

La consagración del oratorio tuvo lugar el 16 de octubre de 709, terminándose la construcción al año siguiente.

Los tumultos de la Edad Media

Con el paso de los años, la abadía del Monte Saint-Michel se convirtió en un importante lugar de oración y peregrinación. Los monjes benedictinos, que vivían allí desde el año 966, traducían los textos de Aristóteles y las reliquias atraían a fieles en busca de espiritualidad. Sin embargo, su situación estratégica convirtió el lugar en objetivo de ataques.  Por esta razón, además de ampliar la abadía, se reforzaron las defensas del islote. Durante una visita, se encontraron vestigios de la Guerra de los Cien Años. En 1204, un grupo de caballeros bretones furiosos arrasaron el lugar bajo la autoridad de Guy de Thouars.

Prisiones en la abadía

Durante el reinado de Luis XI, el islote del Monte Saint-Michel se convirtió en el Alcatraz francés de su época. Transformado en centro penitenciario, este lugar albergó reclusos hasta 1860. Durante la Revolución Francesa se encerraron a los refractarios en los talleres de la abadía-prisión. Cuando se cerró la prisión en el siglo siguiente por un decreto imperial, los 650 prisioneros de Estado fueron trasladados al continente. Victor Hugo, un enamorado del lugar, formó parte de los personajes ilustres que impulsaron su cierre.

La restauración del Monte Saint-Michel

El culto se restauró en 1922, pero las peregrinaciones solo se reanudaron en 1966, durante la celebración del milenario de la abadía. El Estado, propietario del lugar, se encarga de la gestión y de la restauración del Monte Saint-Michel. Los monjes benedictinos volvieron a las salas de oración, pero abandonaron poco a poco la abadía. Los monjes y las hermanas de la Fraternidad Monástica de Jerusalén se instalaron en 2001 y desde entonces organizan celebraciones todos los días.

El monte Saint-Michel en la actualidad

En 1879 se construyó una carretera-dique para facilitar el acceso de los peregrinos. En 1983 se puso en marcha el proyecto de restauración del carácter marítimo de la isla. De esta forma, se quitó el aparcamiento y se construyó un acceso sobre pilotes que permite que el agua del mar de La Mancha circule libremente. La antigua carretera se fue destruyendo de forma progresiva.

El reto del siglo XXI es continuar facilitando el acceso de los 3.500.000 visitantes que recorren cada año las callejuelas del islote rocoso. El Monte Saint-Michel y su bahía, declarados monumentos históricos en 1862, figuran desde 1979 en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

La visita a la abadía

Conocer la abadía de Mont Saint-Michel es de esas experiencias que no se olvidan nunca. El día que la visitamos, había bastante niebla y lloviznaba. Al bajarnos del autobús, apenas veíamos con la bruma. Caminamos un poco y de repente, allí apareció, en medio del telón blanquecino, imponente: un templo gótico con más de 1.300 años de antigüedad. Su característica torre, dominaba todo el entorno.

La abadía no es sólo la iglesia, sino que se abraza a la forma piramidal del monte desde mucho más abajo. Son tres plantas divididas en veinte salas a cada cuál más increíble.

Si el entorno resulta impresionante, el interior os dejará absolutamente sin palabras: el refectorio, la iglesia, las criptas, los calabozos…tomaros el tiempo que necesitéis para vuestra visita a, sin duda, una de las abadías que más recordaréis.

En los siguientes apartados os incluimos información útil y práctica para vuestro viaje.

El clima en Normandía

El clima en Normandía es bastante húmedo. Llueve y hay niebla con frecuencia. En Mont Saint-Michel la humedad es alta. Como siempre en estos casos, lo mejor es echar un vistazo a las webs meteorológicas para ver el histórico de temperaturas y precipitaciones para la época en que tangáis pensado ir.

Como ya hemos comentado, nosotras fuimos un mes de Abril y el día no acompañó demasiado. Si queréis disfrutar de mejor tiempo, será más propicio el verano…¡aunque en Normandía nunca de sabe!.

Horarios de apertura y precios

La abadía de Mont Saint-Michel está abierta todos los días del año excepto el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Su horario de apertura es de 9.00 a 19.00 de mayo a agosto y de 9.30 a 18.00 de septiembre a abril. La taquilla cierra una hora antes.

El precio de la entrada completa es de 10 €. Hay entrada reducida y el acceso es gratuito para ciudadanos de la Unión Europea menores de 26 años. La visita conference, una visita guiada en la que se accede a lugares cerrados al público, tiene un precio de 13 € (hay que confirmar el idioma).

También se pueden hacer visitas privadas con acceso a la torre de la abadía y a la zona de contrafuertes o, incluso, nocturnas. Para saber los precios y disponibilidad es necesario contactar con Monumentos Nacionales desde la web oficial.

Las mareas

La marea sube y baja todos los días dos veces en Mont Saint-Michel. En las recepciones de todos los alojamientos de la zona podréis ver los horarios de las mareas del día o la semana siguiente. Lo tendréis que tener en cuenta para vuestra visita.

Cuando la marea es muy alta se le llama super-marea y el agua puede llegar a subir casi 15 metros de altura a la velocidad de un caballo galopando… impresionante, pero muy peligroso. En estos casos se corta el acceso al monte y, por tanto, a la abadía.

Tiempo de la visita y mejor hora para ir

En cuanto a cuándo es la mejor hora para ir, todos coincidimos: el amanecer y el atardecer son los mejores momentos de luz en Mont Saint-Michel. Además, si hay marea alta y podéis ver el reflejo completo, será increíble. A estas horas hay poca gente.

Con respecto al tiempo de visita, nosotras estuvimos una mañana completa y es lo que recomendamos como mínimo. No disponíamos de más tiempo. Sin embargo, para aprovechar al máximo muchos recomiendan incluso quedarse a dormir, con el fin de poder ver un atardecer impresionante con la silueta de la torre recortándose sobre el cielo anaranjado…¡una imagen de esas que no se olvidan!.

Todos los alojamientos se encuentran algo alejados del monte, a unos 2 km. Muy recomendable según hemos leído en otros foros el hotel Le Relais Saint-Michel, con unas vistas a la abadía impresionantes.

Cómo llegar hasta la abadía

Como hemos comentado al principio, nosotras fuimos en tren desde Rennes hasta Pontorson. Allí tomamos un autobús urbano hasta la abadía.

Desde Rennes también se puede ir en autobús hasta el pueblo de Mont Saint-Michel (más cerca de la abadía que Pontorson), y allí coger un autobús lanzadera para llegar hasta el templo.

Más cosas que ver en Mont Saint-Michel

Si tenéis tiempo, darse una vuelta por el pueblo de Mont Saint-Michel tras visitar la abadía es un muy buen plan para poner el broche a vuestra visita. Si bien no tiene mucho, resultará un paseo agradable. Lo que en su tiempo fueron viviendas y talleres que se protegían tras las murallas de la isla-fortaleza se han convertido, en su mayoría, en tiendas de recuerdos, hoteles y restaurantes para turistas. El conjunto no ha perdido su aire medieval.

Podréis visitar la pequeña iglesia de San Pedro, la que utilizaba la comunidad ya que a la de la abadía sólo podían entrar los monjes. Además hay algunos museos también que pueden resultar interesantes. 

Otra atracción turística y famosa de Mont Saint-Michel es cruzar la bahía caminando. Obviamente os tendréis que descalzar para ello y solo lo podréis hacer con la marea baja, pues caminaréis sobre la arena empapada. Por supuesto debéis ir con un guía autorizado y seguir siempre sus indicaciones. Puede ser peligroso como la marea suba y os encontréis en mitad de la bahía. Tenéis más información en la web oficial de turismo de Normandía.


Marcar el enlace permanente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.